09 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.
A poco más de dos semanas del inicio de los octavos de final de la Champions la rivalidad anglohispana ya llegó a Sarria. Un aficionado del Barcelona, Tato, tuvo que invitar a uno del Chelsea, Montero, a un cocido por haber terminado el cuadro británico por encima del catalán en la fase previa. Actuó de testigo y de catador de un gran cocido Fernando. Los tres se citaron para una hipotética final.