De Barcelona a Sargadelos

Adolfo de Abel Vilela LUGO

LUGO

ÓSCAR CELA

Memoria de Lugo | La Fuente de los Leones El monumento fue modelado en la Ciudad Condal y fundido en la fábrica según las esculturas encargadas a Paciano Guitart. El granito vino de los montes de Penarrubia

13 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

La instalación de la fuente en la Plaza de la Constitución (actual Praza Maior), supuso la segunda modificación del acueducto que hizo el obispo Francisco Izquierdo y Távira (1748-1772), para traer el agua a la ciudad desde O Castiñeiro. Aquella obra, que mereció calificativos como «grandioso monumento», «suntuoso edificio», «magnífica y piadosa obra», «obra pía tan recomendable como precisa», se inició el 12 de marzo de 1753 y se terminó en diciembre de 1754. También construyó dos casas en el lugar que había ocupado el castillo, destinando los 660 reales anuales de renta foral para la conservación. Pero en muchas ocasiones los gastos de las reparaciones superaban los ingresos y como el Ayuntamiento no tenía ningún arbitrio al que recurrir, el 8 de julio de 1826, acordaron dar cuenta de la situación al intendente general del Reino de Galicia que encargó al arquitecto académico, Alejo Andrade Yáñez, la inspección y elaboración del presupuesto de la reparación, que ascendió a 65.695 reales. Proponía revestir interiormente la cañería de piedra con otra de plomo soldado. También contemplaba abrir algunos arcos del acueducto coincidentes con caminos o entre dos fincas cerradas, para comunicación entre uno y otro lado, evitando que la gente saltase sobre la cañería, que remataría a corte para dificultar el paso y evitar los desperfectos. En 1830 se concedió un arbitrio para la obra y llamaron a fray Juan Conde, un benedictino maestro de obras de Santiago, residente en el convento de San Martín. Su método de reparación consistía en introducir dentro de la cañería de piedra una de barro, bien cocido, embetunado en los enchufes, rellenando los vacíos con argamasa. El método y el presupuesto, que ascendía a 129.188 reales, mereció la aprobación de la Corporación. La reparación no dio resultado. Hubo un desfalco y el intendente general abrió expediente exigiendo responsabilidades a los miembros del Concello por haberlo nombrado. Al crearse la Diputación, el ingeniero propuso sustituir la cañería de piedra por una de hierro, construyéndose la nueva fuente.