La empresa dice que no eran radiactivos otros seis aparatos situados en la villa Los vecinos solicitan una mayor información de las antenas que no serán sustituidas
15 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.La empresa Enresa realizó un completo análisis de los pararrayos colocados en edificios del casco urbano de Sarria, cuyo desenlace se saldó con que retirará tres de los nueve que estudió por considerarlos radiactivos. Los aparatos cuya retirada se hará en breve son los situados en el edificio 61-63 de Calvo Sotelo, marca nuclear Ibérica y modelo Ionocaptor; el la C-546 el número 53 de la rúa do Mazadoiro, mismo modelo que el anterior; en el edificio números 1, 2 y 3 de la calle Ramón Cabanillas, marca Energía fría. Los pararrayos de los centros educativos, el nuevo pabellón de la rúa Castelao, las viviendas unifamiliares y cuartel de la Guardia Civil, el ambulatorio y las torretas de telefonía móvil de Calvo Sotelo y Rúa Nova fueron clasificados como modelos no radiactivos. Los responsables de la empresa ya comunicaron a las comunidades vecinales de estos edificios esta resolución e iniciaron todos los trámites para retirarlos. La plataforma vecinal que está siguiendo el asunto de lo pararrayos se mostró satisfecha por esta decisión, pero no completamente. No ponen en duda los informes de Enresa, pero sí le piden a esta compañía que al igual que especificó los modelos de los pararrayos que son radiactivos, haga lo propio con los que consideró que no lo son para que los ciudadanos dispongan de toda la información. Sorpresa Los vecinos también mostraron su sorpresa por los datos que ahora ofrece Enresa en los que explica que retiró ocho pararrayos en Sarria. Cinco se quitaron en 1988: factoría de Oural, I.B de Sarria, I.F.P, de Sarria, ambulatorio y C.P. de Oural. Uno en 1989, factoría de Céltigos. Uno en 1995, factoría de Betote,. Uno en 2003, Residencia de Ancianos. Uno en 2006, particular en la calle Baxán. En 1998 no se retiró uno en la carretera de Portomarín tras comprobar los técnicos que no era radiactivo. El malestar de estas personas se debe a que hasta el momento nunca les habían informado de la retirada de estos aparatos, a pesar de que solicitaron toda la información en repetidas ocasiones. Estos análisis que fueron realizados hace dos semanas no evitan que los vecinos sigan insistiendo en la necesidad de que los técnicos del Consejo de Energía Nuclear realicen un nuevo estudio para determinar si alguno de los que quedan es peligroso para la salud. Las personas que están llevando a cabo este seguimiento consideran que siempre son más fiables las conclusiones de un organismo autónomo. Las personas que están haciendo un seguimiento de este asunto consideran que las personas que comprueben que les van a colocar en su zona de influencia cualquier aparato que consideren que puede ser radiactivo deberían de informarse de sus condiciones para discernir si es susceptible de originar daños para la salud.