El vendaval complicó todavía más una semana meteorológica difícil

La Voz LA VOZ | LUGO/VILALBA

LUGO

ANA GARCÍA

Crónica | Los efectos del temporal Nueve coches resultaron dañados en Lugo al caerles encima diversos objetos

08 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Nueve vehículos con desperfectos ocasionados por la caída de objetos, numerosos daños en el parque Rosalía de Castro y problemas en las líneas eléctricas, entre otras cuestiones, es el balance del temporal de viento en la capital lucense. En Terra Chá también se registraron numerosos problemas, al igual que en la zona de la montaña. El viento llegó a rondar los 100 kilómetros por hora por momentos en algunos puntos. Cinco coches que estaban aparcados a la altura del número 8 de la calle Montero Ríos recibieron el impacto de losas y trozos de uralita. Dos que se encontraban en Ramón Piñeiro resultaron afectados debido al impacto de de las vallas de una obra. Los otros dos turismos dañados se encontraban en la ronda do Carme. El viento se confirma como el peor enemigo del parque Rosalía de Castro. En lo que va de temporada se quedó sin media docena de árboles de gran porte. Ayer cayeron dos y, además, se rompieron grandes ramas de una secuoya que cayeron sobre una fuente. Un banco fue aplastado por restos de un pino que estuvieron a punto de destrozar el cobertizo del mapa de los ríos. A su vez restos de un sauce se precipitaron al estanque de los patos. Los servicios de Protección Civil realizaron multitud de salidas, al igual que los bomberos que tuvieron que retirar un letrero en la calle Quiroga 58 y apuntalar un ventanal y retirar uralitas en la calle San Isidro. También salieron a la calle dos Gardas para retirar materiales. El equipo de Protección Civil, además de retirar vallas, contenedores y uralitas en numerosas zonas de la ciudad, tuvo que cortar un árbol que se había caído en el tendido eléctrico en Castelo e incluso transportar en una embarcación neumática a técnicos de Fenosa para que pudieran acceder a un poste que estaba en una zona inundada. En la comarca chairega el viento también ocasionó numerosos problemas. Además, las lluvias de días pasados continuaron y complicaron la situación. Al agua se le unió un brusco descenso de las temperaturas: los 10 grados que se registraban en el alto de A Xesta poco antes de las 10 de la noche del jueves contrastaban con los tres que había a las 11 de la mañana de ayer. Fue una jornada de prudencia, de medidas correctoras y de inquietudes. La prudencia aconsejó al alcalde de Xermade, el popular Tomás Rodríguez, contactar con Tráfico al observar que el agua cubría la calzada de la LU-861 a su paso por Candamil y solicitar la señalización. Tampoco se libró de la abundante agua la carretera que enlaza Muimenta y Feira do Monte. Medidas correctoras fueron las que se tomaron, por ejemplo, en Vilalba: según informó Protección Civil, la carretera que enlaza Santaballa y Codesido desde la LU-861 quedó cortada a la altura del acceso a la charca do Alligal, mientras que el paseo fluvial, dañado en días pasados, aún no se ha reabierto. Inquietud era lo que se sentía en Parga al comprobar que el nivel del río seguía creciendo y amenazaba con afectar seriamente a las instalaciones del Centro de Iniciativas Turísticas (CIT), según explicó su presidente, David Díaz. En Guitiriz cayeron varios árboles, al igual que en Outeiro de Rei. Uno de ellos provocó un corte de luz. En la montaña, la nieve complicó la circulación.