A media voz Una concurrida y animada cena en el Hesperia de Guitiriz convirtió la entrega del Tenedor de oro en una feliz reunión de políticos, restauradores y periodistas
14 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Cabe suponer que si el nivel de los restauradores gallegos es bueno, también lo es su capacidad para apreciar platos ajenos. Con ese reto se enfrentaron anoche los responsables del Hotel Hesperia Balneario de Guitiriz, en cuyas instalaciones, que dirige José Cañás , se celebró la entrega de los premios Tenedor de oro. El menú elegido para la ocasión fue de lo más variado: de entrante, surtido de minifilloas con espuma de yogur a la pimienta rosa; luego, rape con timbal de manzana, pimientos asados y medallón de queso de cabra; a continuación, solomillo con tejas de queso y estofado de níscalos, y de postre, vasito de mango con babaroisse de yogur y pimienta de Jamaica con brownie y minitrufas. El menú estuvo a la altura de las circunstancias y del marco en que se celebraba el acto. La reunión sirvió además -como manifestaron la alcaldesa de Guitiriz, Regina Polín , y su homólogo de Lugo, José López Orozco , en sus intervenciones- para destacar el nivel de la gastronomía gallega y su importancia en el desarrollo turístico. Al acto acudieron otras autoridades como el responsable del Xacobeo, Ignacio Rodríguez Eguíbar , o el delegado provincial de Innovación e Industria, Ramón Cortés . Fiesta Fue una noche de encuentros, de reencuentros y de saludos para gran parte de los asistentes, que sin prisas ni obligaciones compartieron mesa y sobremesa. El acto incluyó una actuación de Xoán Corral y de la cantante Mar Dávila , que interpretando canciones de hace décadas estimuló los recuerdos de más de uno.