Marta Rivera

JOSÉ RAMÓN ÓNEGA

LUGO

TRIBUNA | O |

26 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

EL Planeta es el sueño de todos los escritores y el tormento de los que no pasan de escribir a la novia. Marta Rivera de la Cruz, lucense, creativa y bella, ha quedado finalista del premio más importante de las letras hispanas, sacado el Cervantes, pero no se le nota. Sigue con la misma humildad espontánea, con el afecto que le desborda, con la pasión de amistad que le honra. El premio de Marta significa la gloria de Lugo. El estro literario que durante décadas, o siglos, estuvo radicado en las provincias hermanas de A Coruña, Pontevedra y Orense, quizá por este orden, se ha desplazado felizmente a Lugo. Es como si la tierra cambiase de órbita o el sol de camino. Álvaro Cunqueiro dejó la antorcha en Mondoñedo; Manuel María, en Monforte, o en la Chaira, que tanto da, porque el Parnaso no sólo está en Grecia. Marta representa las nuevas corrientes europeas, aunque yo expliqué que era heredera del realismo de la Pardo Bazán y de la creación milagrosa de Cunqueiro. También ha bebido en la novela americana, y se nota, y no le es ajeno el realismo mágico de los sudamericanos. Acaba de nacer una estrella que tiene ya brillo propio. ¿Qué esperan en Lugo para hacerle el merecido homenaje que muchos desean?