Las cartas están sobre la mesa

LUGO

Crónica | Panorama político de Sarria El duelo entre José Antonio García y Claudio Garrido en los próximos plenos decantará una buena parte de los resultados de las municipales del 2007

05 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

El acuerdo al que llegaron hace tres semanas PP e Inga para formar una lista conjunta encabezada por el actual alcalde sirvió para aclarar casi definitivamente el panorama político sarriano en los meses previos a las elecciones municipales del 2007. El enfrentamiento se centrará a partir de ahora en el duelo personal entre los dos pesos pesados de ambas formaciones, José Antonio García y Claudio Garrido. La realidad es que la intensidad del debate entre ambos ya había crecido de manera considerable en los últimos meses. Fernando Carlos Rodríguez ha ido dejando poco a poco que el regidor adquiriera mayor protagonismo mientras él se apartaba discretamente en previsión ya de que finalmente se produjera un acuerdo entre ambas formaciones y García liderara una lista única de centroderecha. Luchas dialécticas Las batallas dialécticas entre los dos aspirantes a la alcaldía tanto en los plenos como en los intercambios de acusaciones en los medios de comunicación serán dos de los puntos en los que ambos deben de esmerarse para ganar unos votos decisivos para sus propósitos. La lectura es evidente desde ambas formaciones. La apuesta en la coalición liderada por García es única y exclusivamente a lograr la mayoría absoluta, de lo contrario ya saben que su destino es ocupar los asientos de la oposición. En el PSOE también van a ir a por todas, pero conscientes que siempre tienen el colchón de la alianza con sus socios en el gobierno de la Xunta y en el de varios concellos de Galicia, el BNG. Un dato curioso es que van a medir sus fuerzas dos personas que ya ocuparon la alcaldía y que por lo tanto conocen a la perfección los entresijos que se mueven desde el despacho que ambos aspiran a ocupar a partir del verano del 2007. Es también llamativo que Garrido y García compartieron responsabilidades de gobierno cuando el socialista fue alcalde. Desde ese momento cambiaron muchas cosas y lo que hace cuatro años era concordia se ha transformado en un enfrentamiento casi visceral.