Entrevista | Ana Arias Una lucense con limitaciones de movilidad califica con nota el servicio que recibe desde hace un año y valora que la feliciten por su cumpleaños
09 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?na María Arias padece una enfermedad degenerativa que ha limitado grandemente su movilidad. Lleva un año con el medallón de la alarma colgado al cuello y satisfecha del servicio que le presta y que le da seguridad. La voluntaria que la visita cada semana es Marina Palmeiro, con la que pasa casi una hora en la que hablan, y en la que la propia Ana se preocupa de saber si Marina tomó la medicación. La voluntaria le ayuda hacer más llevadera sus prolongadas horas de soledad. Tiene tres hijos estudiando fuera, su marido trabaja y en la casa vive también su madre, encamada desde hace tiempo. -Hasta ahora ninguna. Pero gracias a él vivo con la seguridad que dá el saber que siempre tienes a alguien que te puede echar una mano, porque paso muchas horas sola. -¿Comprueba que funciona? -Todos los meses me llaman para avisarme de que tengo que comprobar si funciona correctamente. -¿Qué es lo que más le gusta del servicio que le prestan? -Que me feliciten por mi cumpleaños. Fue una sorpresa que no me esperaba y que me hizo mucha ilusión. -¿Qué le apetecería que cambiara? -Nada. La verdad es que nada. -¿No le gustaría poder salir más de casa? -Eso sí. Acabo de comprarme una silla de ruedas eléctrica, pero por ahora, no sé manejarla bien. De momento tienen que acompañarme porque sola no me defiendo. -¿Y a las excursiones de Cruz Roja? -Eso sí (sonríe). Hace poco nos llevaron a As Termas y antes a una exposición en Caixa Galicia. La verdad es que me gusta ir a cualquier sitio, porque cambias la rutina.