Crónica | La memoria histórica El hijo de Severino Rivas, alcalde socialista de Castro de Rei, asesinado cuando estalló la Guerra Civil, solicita al Gobierno que reconozca la injusticia cometida con el ex regidor
09 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?l pasado día 20 se cumplió un año de que Darío Rivas, de 86 años, cumpliera uno de sus grandes deseos: recuperar los restos de su padre, asesinado en 1936 cuando era alcalde socialista de Castro de Rei. Ahora tiene otro objetivo, el de lograr un reconocimiento por parte del Gobierno de la injusticia cometida por el régimen de Franco y «el enjuiciamiento del dictador, tal y como reclaman 25 países del mundo». Darío, que reside en Buenos Aires, volvió nuevamente a su tierra de la que se marchó a los ocho años tras el fallecimiento de su madre. Pasó toda una vida sin saber dónde estaba enterrado su progenitor. Fue el año pasado cuando, por fin, pudo recuperar los restos en Portomarín. Su padre había sido asesinado de varios tiros en una cuneta de este concello y enterrado en una fosa situada detrás de la iglesia de Cortapezas. La exhumación de un represaliado por la dictadura, fue la primera que se hizo en Galicia. Los restos mortales de Severino Rivas reposan en Loentia. «Una idea me acompaña» «Una idea me acompaña desde el año pasado en el que rendí homenaje a mi padre al proceder, a través de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, a la exhumación del cadáver para llevarlo al panteón familiar. Esa idea se centra en recuperar también el buen nombre de éste», explicó Darío. El hijo del alcalde socialista de Castro de Rei durante la República, explicó que solicitará, «por medio de la justicia, al Gobierno que tome las medidas que correspondan con el expediente procesal de Severino Rivas Barja, de fecha 26 de agosto de 1936 para que quede constancia del buen nombre y honor de mi padre». Reclama, a su vez, una reparación moral oficial por parte del Gobierno. «Moral, no económica», recalca Darío. «El expediente procesal es prueba suficiente de la injusticia cometida con mi padre. El 26 de agosto de 1936 fue secuestrado en el Café España de Lugo. A continuación fue entregado al director militar de la prisión de Lugo por el encargado de Falange Española, acusado del supuesto delito de traición a la patria y tenencia ilícita de armas. La verdad es que los traidores y los poseedores de armas eran los secuestradores y los funcionarios del franquismo. Severino representaba a un gobierno legal, elegido por la mayoría del pueblo español. Era alcalde de Castro de Rei porque había sido elegido por la totalidad de los 13 concejales de la corporación. Los únicos que no habían sido elegidos eran ellos», aseguró con contundencia este hombre que supera los ochenta años, de los cuales 60 los dedicó en cuerpo y alma a dar con el paradero de su padre. Hasta 1994 no logró saber dónde estaba. Y fue por una coincidencia. Vino de Argentina para asistir a unos actos de homenaje a Severino y, aprovechando la estancia, fue a Portomarín porque le aseguraban que su padre había sido enterrado en el cementerio que quedó bajo las aguas. En un bazar entró en conversación con la dueña y ésta le dijo que cuando era joven habían matado a varias personas en Cortapezas. Una de ellas había sido Severino Rivas. Cinco tiros Darío cuenta que no tiene constancia de que hubiese juicio contra su padre. «Fue puesto en liberad para proceder a su posterior asesinato el 29 de octubre de 1936. Su cuerpo quedó abandonado al costado de la carretera. Certificó su muerte el juez de Portomarín, dejando constancia el certificado de una inexistente autopsia y alegando muerte por heridas de arma», contó el hijo del regidor. «Fueron cinco tiros los que mataron a mi padre. Uno en la frente, como era usual en los asesinos a las órdenes del franquismo que no respetaban la vida ni los derechos humanos», señaló. Buscar la verdad «Deseo y confío que el Gobierno español disponga y cumpla la petición de los 25 países del mundo que, con el voto de los 199 eurodiputados, reclaman el enjuiciamiento del dictador. Que busque la verdad, tras años de silencios y mentiras y que, tras años de silencios y mentiras se reconozcan los verdaderos culpables para que, nunca más, un gobierno elegido legalmente sea traicionado por el fanatismo y la ambición del poder», expresó este hombre residente en Buenos Aires. Darío Rivas recordó días pasados que «el consejo de Europa, integrado por 41 países, incluida Rusia, aprobó con amplia mayoría una moción contra el régimen franquista, la primera condena internacional a la dictadura de Franco; ahora el Gobierno debe hacer que se cumpla la petición de justicia y respeto para todos».