TRIBUNA | O |
15 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.LA POLÉMICA que mantienen PSOE (José López Orozco) y BNG (Antón Losada y Xosé Anxo Lage) por el modo de entender las relaciones institucionales tiene más calado del propio de un cruce de reproches entre dos partidos que viven una situación de esquizofrenia político-institucional. El intercambio de críticas pone de manifiesto lo difícil que es para los partidos ser socios de gobierno en un ámbito, mientras en otro uno ejerce el gobierno y otro juega en la oposición. Con elecciones dentro de un año, la cosa se complica aún más. Algunos de los actores que se mueven en el escenario político gallego no tienen tablas suficientes para practicar el fino juego que exige una situación como la que se da en la Xunta y en el Concello de Lugo. Los lucenses asisten estupefactos a encontronazos sin justificación a estas alturas de la vida democrática española. No le falta razón a Orozco cuando pide respeto para la institución que representa. El BNG tiene derecho a vender su gestión en la Xunta. Pero seguramente debe hacerlo de modo más inteligente e institucional. Como corresponde a un gobierno.