Los controles de las «vacas locas» mantienen el rigor inicial

Benigno Lázare LUGO

LUGO

Alrededor de 140 veterinarios de varios países asisten a un congreso Un experto dijo en el campus que se les dedica mucho dinero pese a que detectan pocos casos

13 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Los controles para detectar la encefalopatía espongiforme bovina, popularmente conocida como enfermedad de las vacas locas , siguen siendo tan rigurosos como al principio y se les dedican importantes cantidades de dinero, a pesar de que los casos que se detectan son muy pocos, según afirmó el profesor de la USC Gonzalo Fernández Rodríguez. Este especialista fue el encargado de una de las ponencias del congreso internacional de la Federación Mediterránea de Sanidad y Producción de Rumiantes, inaugurado anteayer en Santiago y que desde ayer hasta el sábado celebra sus sesiones en el campus lucense. En esta edición, la número 14, participan alrededor de 140 veterinarios de España, Portugal, Francia, Italia, Eslovenia y Turquía. Los dos últimos congresos se celebraron en las ciudades de Bari y Estambul. Gonzalo Fernández hizo balance de la encefalopatía desde que se empezó a extenderse por el Reino Unido, en 1998, hasta que alcanzó su mayor repercusión en España, en los años 2000 y 2001. Destacó el gran impacto mediático que tuvo, aunque poco a poco fue perdiendo repercusión y disminuyendo el número de casos debido a las buenas prácticas de prevención. Elogió los controles que se siguen haciendo, tanto a los animales vivos como a la carne en el matadero, esfuerzo necesario a pesar de que los casos positivos sean esporádicos. Trabajos para Holanda La primera de las intervenciones en la jornada de ayer estuvo a cargo de Javier López Viana, jefe del área de producción e innovación tecnológica de Xenética Fontao, sociedad lucense con capital de la Xunta. Habló de las aplicaciones prácticas de la biotecnología y del ADN en los programas de mejora genética de los rumiantes. Según señaló Viana, en el moderno laboratorio de biología molecular realizan trabajos en ese campo para países tan avanzados en vacuno como Alemania y Holanda. En este laboratorio se efectúan pruebas genéticas para determinar la paternidad y la pertenencia a una raza, pero también para detectar enfermedades genéticas y saber qué animales son portadores. Según explicó Javier López, otros trabajos se centran en pruebas para comprobar qué determinada carne es de ternera gallega, que se aplican en su trazabilidad. Una mesa redonda estuvo dedicada a la sanidad y producción de rumiantes en la cuenca del Mediterráneo, con la intervención de Antonio Scala, profesor de la universidad italiana de Sassari, y del director de Ceva-Salud Animal, Sebastián Martín, que habló de las pautas de vacunas convenientes para prevenir las muertes de animales, sobre todo de ovinos y caprinos. Por la tarde intervino Ravi Gooneratne, profesor neozelandés de la universidad Lincoln, que habló de enfermedades de los animales relacionadas con determinados metales. Este profesor está trabajando durante un mes como visitante en la Facultade de Veterinaria de Lugo. En el edificio también se exponen comunicaciones científicas y las intervenciones se realizan en los idiomas de los conferenciantes. Hoy las sesiones de trabajo se inician a las diez de la mañana con una curiosa conferencia: Mecanismos de estrés en el toro de lidia , a cargo de la profesora de la Complutense María José Illera. Hay una mesa redonda sobre razas autóctonas e interviene el profesor lucense Luciano Sánchez, que hablará sobre la calidad de la carne; Lorenzo Montserrat, del Centro de Investigaciones Agrarias de Mabegondo, disertará sobre las posibilidades y futuro de las esas razas y el profesor portugués José Pedro Araújo hablará de los terneros de la minhota.