En directo | Juicio a una sirvienta por robar joyas
10 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?Soy delincuente, pero no tonta». Así de claro se expresó ayer una empleada de hogar, María del Carmen C.?J., en el transcurso de una vista por hurto que tuvo lugar en el Juzgado de lo Penal numero 2 de Lugo. Tal aseveración se la hizo al fiscal cuando la estaba interrogando en relación con el hurto de joyas en una casa de Begonte. María del Carmen dijo que había decidido marcharse de la casa en la que la habían contratado interna sólo tres días antes porque le pusieron una trampa. Colocaron, según ella, joyas a modo de cebo en una habitación. «Me enfadé mucho, se lo dije a la señora y me marché. Soy delincuente pero no tonta», expresó la imputada. Más adelante aclaró, a instancias del fiscal, que fue condenada por tráfico de drogas y también por hurto. «Sus explicaciones son inverosímiles», dijo el fiscal en su informe. Los moradores de la casa que declararon en el juicio, también se quedaron extrañados por la versión de la acusada porque, según expresaron, en ningún momento le tendieron trampa alguna. «Me extraña que mi madre hubiese colocado joyas debajo de la cama», expresó uno de los hijos del matrimonio afectado por el hurto. El fiscal responsabiliza a María del Carmen de apoderarse de ropas y otro material por valor de 237 euros, así como un solitario con brillante, una cadena de oro y un crucifijo, por 1.957. Bolsa repleta La propietaria de la vivienda explicó que cuando acudió a la misma, alertada por su hijo, se encontró a la sirvienta ya preparada para marchar, pero su bolsa iba mucho más repleta de lo que días antes había entrado. Llevaba gran cantidad de ropas e, incluso, juegos de consola. La acusada dijo que la ropa la había visto en un saco y que pensaba que la dueña la iba a tirar o que, simplemente, era para dar. En cuanto a los juegos apuntó que eran de sus hijos. Ante la situación planteada, los afectados llamaron a la Guardia Civil que se llevó a la acusada al cuartel para un cacheo. Encontraron la ropa pero no así las joyas que nadie vio sustraer. «No hay huellas, nadie la ha visto coger las joyas a pesar de que la vigilaban porque era nueva en la casa. Tampoco se las encontraron en el cacheo. Suposiciones no valen», expresó la abogada de la acusada que denunció las dilaciones indebidas que sufrió el proceso. La acusación del fiscal es de marzo del año 2003, la requisitoria a la imputada, del 28 de enero del año 2004 y la detención en junio del año pasado. «Parece que esa dilación no le preocupó demasiado a la imputada porque no se presentó en dos ocasiones para celebrar al juicio y de esta vez tuvo que ser conducida por la Guardia Civil», refirió el fiscal del caso. La letrada de María del Carmen explicó que si esta mujer debe ser condenada, en vez de por un delito de hurto, por el fiscal pide que lo sea por una falta porque el valor de lo que se llevó no supera los 300 euros, según su apreciación.