«Se Manuel María e Uxío Novoneyra, bós amigos meus, levantaran a cabeza, dábanlle unha patada ás pedras que lles dedicaron», afirma Xavier Rodríguez Barrio, expresando muy gráficamente unas críticas que comparte mucha gente a lo que también él denomino «cemiterio dos franciscanos». Se refiere a los bustos en mármol dedicados a numerosos escritores y colocados frente a la fachada del colegio de los frailes en la Praza Maior, y en el primer tramo de la calle Aguirre. Rodríguez Barrio, que dejó claro que hablaba como escritor más que como concejal, calificó de generoso y hombre maravilloso al constructor Pedrouzo, que donó las obras, pero dijo que el aprecio que le tiene no puede ocultar sus grandes críticas al resultado final. En la forma, Rodríguez Barrio critica la inexpresión de los rostros, propia de un trabajo hecho con ordenador, y el material elegido, el mármol, que resulta difícil de disociar de las imágenes de los panteones. Dice también que debe ser la única reproducción de Castelao realizada sin gafas. Con respecto al fondo, califica de desastrosa la selección de los escritores. Faltan nombres fundamentales de las letras lucenses y fueron incluidos autores gallegos que no tuvieron una especial relación con esta provincia. En todo caso, pregunta por qué no fueron incluidos Celso Emilio Ferreiro, Blanco Amor, Rafael Dieste e incluso Luis Seoane. «A varios dos que están alí hai que facerlles algo serio como se lle fixo a Anxel Fole e a Luis Pimentel, pero aquelo é insultante», sentencia Xavier Rodríguez Barrio. Tal vez para suavizar sus duras críticas, puntualiza que todo fue hecho de forma apresurada.