Los vecinos más afectados por la valla de la vía férrea exigen nuevos pasos

LUGO

CORRAL

El Bloque solicita de ADIF la instalación de la pasarela que reclaman en Albeiros El muro mejora la seguridad pero obliga a los peatones a cubrir mayores distancias

05 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?ás seguros, pero con más dificultades de comunicación. El vallado de la vía férrea entre la estación y A Garaballa devuelve al primer plano de la actualidad lucense el viejo debate sobre qué hacer con el cinturón de hierro que divide en dos a la capital lucense. La desaparición de pasos utilizados durante décadas, aunque no tuviesen consideración oficial como tales, hace que los vecinos afectados exijan soluciones para facilitar la comunicación entre los dos lados. Mientras el BNG efectúa gestiones para conseguir un paso elevado en A Garaballa, el PSOE dice que no renuncia a su objetivo electoral de 1999 de impulsar el soterramiento de la vía férrea entre los puentes Paradai y Romai. Las obras que ejecuta el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias para impedir mediante muretes de hormigón y vallas el acceso a la vía férrea en puntos no fijados para ello se encuentran ya muy avanzadas. Afectan al tramo comprendido entre el puente Paradai y la Garaballa. Como consecuencia, desaparecen pasos utilizados prácticamente desde la construcción de la vía férrea aunque no tuvieran oficialmente tal consideración. Con ello, en la actualidad, en el citado tramo se puede cruzar por: la estación, puente Paradai, el subterráneo de Paradai, puente Romai y Monte Faro-Fisterra. Medida de seguridad Son muy numerosos los lucenses afectados por la indicada medida de seguridad, pero, probablemente es en A Garaballa donde la situación es especialmente molesta. Allí hay vecinos que tiene la casa a un lado de la vía y el garaje o las huertas al otro. Ayer expusieron sus problemas al diputado nacionalista Francisco Rodríguez. El portavoz del BNG en el Congreso señaló que ha presentado una iniciativa para solicitar la instalación de un paso elevado. Para tratar de este asunto mantendrá próximamente una reunión con el presidente de ADIF. El Bloque recordó que las obras en la vía y en su entorno forman parte del convenio entre ADIF y la Xunta, de 1998, para la mejora del tramo Ourense-Lugo-A Coruña. En la zona urbana el cierre consiste en un muro de hormigón sobre el que se sitúa una valla metálica. En general, los vecinos no cuestionan la conveniencia de la citada medida de seguridad. Incluso hay quien, como una residente en Vía Láctea, se mostró satisfecha porque las obras supusieron la eliminación de la maleza existente junto a los raíles. Mientras la concejala del grupo municipal nacionalista Neves Núñez recordaba ayer que el BNG propuso, en las alegaciones al PGOM, el traslado de la vía férrea a una zona más alejada de la ciudad, el edil de Infraestructuras, el socialista José Piñeiro, responsable de Infraestructuras, indicaba que su grupo no ha renunciado a uno de los objetivos fijados en el programa electoral del PSOE del año 1999: «Previsión urbanística para soterrar o ferrocarril nos tramos de entrada (Chanca-Estación) e saída (Ponte Paradai-Ponte Romai), mediante un convenio co Ministerio de Fomento, Deputación, Xunta de Galicia e Concello».