Pequeños vicios

JOSÉ RAMÓN ÓNEGA

LUGO

TRIBUNA | O |

26 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

PENSABA que los políticos sólo se ocupaban de los viejos para pedirles el voto. Pero no es así, o empieza a no ser así. En Cabreiros, Momán, Roupar y Xermade, están organizando talleres de educación para la salud. Quieren facilitar a los mayores información y asesoramiento sobre prevenciones y remedios. Me parece positivo. Dijo Alejandro Dumas, hijo, que "la vejez no es soportable sin un ideal o un vicio". Tener un pequeño vicio no tiene porque ser perverso. ¿Qué es la vida sino un pequeño rosario de manías y vicios?. Estoy de acuerdo con esta ayuda a los viejos porque siempre se está a tiempo de corregir errores. Hay costumbres que son y no son saludables. Depende de la dosis, o de la diócesis, como dice un amigo. Un vino con los amigos o un cigarrito al atardecer no son vicios, son costumbres estimulantes, aunque la ministra de Sanidad diga en la ley otra cosa. El problema empieza cuando se empina el codo en demasía, o se anda por las esquinas luciendo tose. En Cabreiros y por ahí, tierra de nacimiento de mi admirado Fernando Amarelo, han empezado por enseñar a los viejos cómo se previenen los accidentes domésticos, cómo se lleva una dieta saludable o la manera de afrontar los inevitables cambios de la vejez. Esto último me parece práctico. Yo incorporaría un sexólogo a los centros de salud para información sobre la cosa. Ya veo la maliciosa sonrisa de los abuelos y la no menos picarona de las matronas. Pero como el chato de vino o el cigarrito esporádico, son vicios que rejuvenecen.