Crónica | Celebraciones en Terra Chá La afición del Castro se juntó en una comida con la que festejó la buena temporada del club en Preferente, y las peñas barcelonistas iniciaron su reunión en Guitiriz con una paella
10 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Ignorar la trascendencia de un Campeonato Mundial de Fútbol sería casi como desconocer el teorema de Pitágoras o el principio de Arquímedes. Nadie se sorprenderá, pues, de que tras los primeros partidos haya estados de ánimo tan variables como la nubosidad que a veces ilustra las informaciones meteorológicas: satisfechos ingleses y alemanes por sus respectivos triunfos, preocupados los suecos por su empate ante Trinidad y Tobago, inquietos los polacos tras su derrota ante Ecuador... Pero un torneo como el que se disputa desde anteayer en Alemania nos revela que el fútbol tiene siempre una cara menos oculta, en la que caben los gustos de los aficionados, las preferencias de los jugadores a la hora de comer o comprar ropa o los cambios en los diseños de las camisetas. Parte de la cara B que acompaña y complementa la famosa canción del fútbol se vive este fin de semana en Terra Chá, en sendos actos organizados en Castro de Ribeiras de Lea y en Guitiriz y fiel reflejo de que la identificación con un club no es cualquier cosa. En la primera localidad se celebró la comida de fin de temporada del equipo, con la que directivos, socios y autoridades municipales festejaron el brillante final del Castro en su primera temporada en Regional Preferente. El pulpo y el churrasco sirvieron para saborear una temporada que fue buena antes de otra que se espera mejor: al Castro hay que reconocerle el mérito de haber jugado sus partidos como local en campos prestados, ya que las obras de su recinto no estuvieron listas. Unos 200 socios asistieron ayer a la comida: José Ónega, presidente del club, y Arturo Pereiro, que a su condición de alcalde une la de ex presidente, no faltaron a la cita. En Guitiriz, mientras, las peñas barcelonistas de Galicia celebran un encuentro que este año, con la Liga y la Champions incorporadas a la sala de trofeos del Camp Nou, debe de ser más grato que nunca. Y como las celebraciones son más intensas cuando permiten poner en práctica el verbo masticar, los actos comenzaron anteanoche con la preparación de una paella gigante. Para anoche estaban previstos un coloquio sobre la actualidad del club y una cena, mientras que hoy habrá una recepción en el consistorio, una actuación de la banda local, una comida de amistad y un baile con orquesta. Por el medio, a las doce y media del mediodía, se enfrentan en el pabellón municipal los veteranos de la sección blaugrana de baloncesto contra los del Breogán. Bien pueden recordarse las palabras de Arsenio Iglesias: «Non vai ser todo fútbol».