Entrevista | Manuela Vilaboy Asegura que una zona rural ofrece una tranquilidad que contrasta con el estrés urbano, y no descarta que el avance de las comunicaciones atraiga a gente de otros municipios
07 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Manuela Vilaboy, pedagoga del Concello xermadino, ve coincidencias y diferencias entre las circunstancias que tiene la población de la tercera edad de Xermade y la que pueden tener los que viven en Vilalba, en As Pontes o en ciudades de más tamaño: «En parte es lo mismo. Lo importante es que participen, que se relacionen», dice. Y advierte que el problema es más psicológico que económico. Para ayer estaba prevista la clausura de un curso de educación para la salud. -La soledad se siente igual; pero si vives en una ciudad, tienes más servicios. De todos modos, la soledad también se siente aunque se esté rodeado de gente. -¿Ha encontrado aquí algún rasgo específico o diferente? -No. Me puse en contacto con otros concellos para saber lo que se hacía allí, y además se elaboró un cuestionario para saber qué actividades eran las más demandadas. -¿Puede pensarse que se invertirá la pirámide de población, cada vez más envejecida? -Por ahora, creo que no. Aquí solo hay un colegio de Primaria, con algo más de 70 alumnos. Pero se ve algún interés de gente joven por montar empresas. Cuando esté la autovía, todo quedará más cerca. Y con la tranquilidad que hay aquí la gente se puede decidir a venir. -¿Se relaciona la gente mayor de aquí de manera diferente a la de una ciudad? -En el medio rural se tiene algo que ya no se tiene en una ciudad: aquí todos se conocen. Y la gente mayor que no se conoce, al llegar a los cursos, enseguida entabla relación.