TRIBUNA | O |
05 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.LOS RUMORES en política son misiles de largo alcance. Desde hace días corre por el adarve de la Muralla la cena del fiscal de Lugo Jesús Izaguirre con el secretario de Organización del PSOE, José Blanco. Cena supuesta, que, de haberse celebrado, sería prueba de intenciones políticas, indicadora supuesta de coincidencias y estrategias. Los hechos no han sido formalmente demostrados y fueron desmentidos expresamente por los supuestos comensales, o por sus respectivas organizaciones. No obstante, el Partido Popular parece que pidió la comparecencia de Cándido Conde Pumpido en el Congreso de los Diputados para que explique este rumor. El rumor es destructivo, aniquila famas, rinde castillos y fuerza doncellas. Vicente Martínez Pujalte, portavoz adjunto del Grupo Popular, se ha tirado a la piscina: ha dicho nada menos que la Fiscalía General actúa como «brazo armado» del PSOE contra el Partido Popular. ¡Qué fuerte! La democracia tiene libertades que la libertad vocea. Yo creo que cenar no es malo salvo que la cena sea mala. La cuestión verdaderamente importante no es quién invita, sino quién paga la cuenta. No sé si los restauradores tienen un código de paganos. Es previsible que los saquen por la firma del traje, por la forma de pedir el menú, por la manera de desplegar la servilleta. Invitar es siempre un ejercicio de honradez, una maniobra de silencio. En algunos sitios a la factura la denominan «la dolorosa». Tengo yo que preguntar estas cosas a mi amigo Alberto. Quiero decir que en la supuesta y desmentida cena del fiscal de Lugo y el diputado lucense José Blanco, de saber quién había pagado supuestamente la cuenta, tendríamos la prueba indiciaria del objeto de la convocatoria gastronómica. Pura consecuencia procesal, determinante indicio racional de criminalidad.