Filigranas en el cielo chairego

LUGO

En directo | Aeromodelismo en Terra Chá Una pista situada en la parroquia begontina de Pacios reúne a aficionados de toda España. Realizan asombrosos dominios de técnica con aviones de poco tamaño

29 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

En un día como el de ayer, de cielo azul y ambiente soleado, un poco de viento del norte garantiza que la visibilidad está asegurada y que el paisaje chairego se puede apreciar con nitidez. Y con esas condiciones, para bien y para mal, conviven los aficionados al aeromodelismo desplazados a la parroquia begontina de Pacios: unos miran al cielo para supervisar las evoluciones de sus máquinas, y otros para seguir las curiosas trayectorias que se dibujan en el aire. La prueba está organizada por el club Los Diablos, que reúne a socios de toda Galicia y que presume de haber logrado que primera vez se celebre en la comunidad una competición de ámbito nacional, valedera para el campeonato europeo y para el mundial. Las condiciones del lugar parecen muy indicadas, ya que la pista tiene 4.000 metros cuadrados de extensión y carece en sus cercanías de casas, árboles o líneas de alta tensión que podrían entorpecer la práctica, según explica el presidente del club organizador, Eliseo Gómez. Las piezas que se ven, volando o cuidadas por sus dueños antes o después de sus acrobacias, son de un tamaño similar y más bien reducido, pues ninguna puede rebasar los dos metros en longitud o en anchura. Suelen llevar un motor de 25 centímetros cúbicos, y almacenan medio litro del combustible que consumen -el glow , parecido al diésel-, lo que les asegura unos 15 minutos de autonomía. Los precios oscilan ya que algunas máquinas cuestan unos 2.500 euros, y otras alcanzan los 5.000. Lo que no parece variar es la ilusión de los participantes a pesar de que la prueba se disputa en las categorías F3A y F3A-B, que vienen a ser, comparando a modo de aclaración, como la Primera y la Segunda División en fútbol. Al grupo de los primeros -y en este caso, tratándose de movimientos en el aire, parece caerle bien el apelativo de galáctico- pertenece sin duda Juan Rombaut, un barcelonés que a sus quince años puede presumir de ser campeón de España. La razón por la que empezó parece sencilla. «Una vez me dejó un avión mi padre, me encantó y ya me enganché», relata. Eso ocurrió hace tres años, tiempo que parece haber sido suficiente para dominar con pericia suficiente los mecanismos de estas miniaturas. «Todos los que estamos aquí llevamos muchas horas», explica el joven. Hoy por la mañana continúa disputándose la prueba y se conocerán los nombres de los ganadores. Hasta entonces, pues, hay que seguir mirando al cielo de Terra Chá.