Reportaje | Un hecho poco divulgado de la historia cultural gallega La construcción del templo de la abadía de Samos se financió en parte con la venta de las obras literarias del padre Feijoo, que empezaron a editarse hace 280 años
25 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?s bien conocida la relación que tuvo con Samos el gran escritor Benito Jerónimo Feijoo, una de las principales figuras de la Ilustración europea, quien tomó el hábito de monje benedictino en esta abadía. En el claustro mayor del monasterio se alza desde 1947 un monumento a su memoria. Bastante menos divulgado está el hecho de que la actual iglesia de la abadía se sufragó en parte con el producto de la venta de las obras del ilustre intelectual, lo que confiere un singular valor histórico a este edificio. La publicación de las obras de Feijoo comenzó en 1726, con la aparición del primer volumen de su Teatro crítico universal . El resto de esta vasta obra se editó en otras siete entregas, entre 1728 y 1739. Más adelante, entre 1742 y 1760, se publicaron los cinco tomos de sus Cartas eruditas y curiosas . En la misma época, entre 1734 y 1748, se realizaron las obras de la iglesia que sustituyó al antiguo templo románico del monasterio. Feijoo se implicó desde el primer momento en el proyecto y cedió a la comunidad samonense los beneficios de la venta de sus libros, a fin de ayudar a pagar la construcción. La venta de las obras del célebre autor generó unos ingresos considerables, ya que sus libros alcanzaron gran difusión en Europa y América y ya en vida de Feijoo fueron traducidos al francés, al inglés, al alemán y al italiano. No obstante, una buena parte de estos beneficios fue destinada por Feijoo a comprar alimentos para personas necesitadas. Visitas frecuentes El historiador benedictino Maximino Arias, en su Historia del monasterio de San Julián de Samos , señala que Feijoo debió de visitar con frecuencia el monasterio en en esos años. «Venía a Samos para ver a sus hermanos de hábito y las obras que se estaban llevando a cabo en el monasterio: reconstrucción de los pisos del claustro gótico, la Fuente de las Nereidas, la construcción de la nueva la iglesia, en cuya obra colaboró como nadie con sus consejos y su dinero. Venía, sobre todo, a consultar la bien nutrida y selecta biblioteca para la confección de los tomos del Teatro y las Cartas », explica. Feijoo también se encontraba en Samos en julio de 1749, cuando se celebró la consagración de la iglesia, en la que pronunció el sermón. Tras la muerte del escritor, en 1764, se produjo una seria disputa acerca de la propiedad de sus obras. Unos meses después de su fallecimiento, la Real Compañía de Impresores y Libreros obtuvo un privilegio del monarca Carlos III para imprimir los libros de Feijoo durante ocho años. Los benedictinos presentaron un memorial alegando los derechos de la abadía samonense sobre esas obras, pero su petición no fue atendida. Después de haber expirado el mencionado privilegio, en 1781, el monasterio de Samos pudo imprimir una nueva edición de las dos principales obras de Feijoo, el Teatro crítico y las Cartas eruditas , acompañadas de un volumen titulado Adiciones , en el que se recogieron textos inéditos que Feijoo había redactado para añadir al primero de estos trabajos. Esta edición póstuma ayudó a pagar obras pendientes que se hicieron en la iglesia entre 1781 y 1785. Feijoo también legó al monasterio de Samos su biblioteca personal. Esta colección de libros, que hoy tendría un gran valor histórico, se quemó en el incendio que sufrió el edificio en 1951. Sin embargo, el cenobio conserva valiosos documentos relacionados con Feijoo, entre los que hay cartas escritas de su puño y letra. Las obras de Feijoo no se han reimpreso en forma íntegra desde el siglo XVIII, pero sus libros pueden consultarse en una completa edición digital preparada en Asturias por la Fundación Gustavo Bueno, que se halla en la dirección http://www.fgbueno.es/edi/feijoo.htm.