En directo | Recital en el auditorio Un público entregado que abarrotó el patio de butacas disfrutó con las canciones de un cantautor que demostró que talento, sencillez y honestidad son una mezcla posible
03 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.«Una mujer desnuda es un enigma y siempre es una fiesta descifrarlo». Lo cantó anoche, en un auditorio Gustavo Freire lleno como el Camp Nou en un partido contra el Madrid, Joan Manuel Serrat. La gira lo trajo a Lugo en un concierto que tuvo poco de enigma pero sí mucho de fiesta. Hubo poco enigma porque el cantante se mostró como parece ser: sencillo, directo, cercano. Y hubo mucha fiesta porque el público, entregado y entusiasta, disfrutó con un repertorio en el que no faltaron las canciones que sucesivas generaciones han hecho suyas. Tantas ganas tenía el público de compartir cosas con El noi del Poble Sec que hasta se levantaron botellines de agua mineral desde el patio de butacas cuando el cantante alzó su copa de cava a la salud del público y hasta se oyó algún aplauso cuando afinó la guitarra entre una canción y otra. Los aplausos no fueron inmerecidos, porque el cantante ofreció lo mejor de su repertorio, o al menos una parte de lo más conocido, para deleite de todos. Así, canciones como la que incluye la primera frase de esta crónica, perteneciente a una canción con letra de Mario Benedetti, y otras que llevan el sello del cantante en música y letra, como Tu nombre me sabe a yerba o Esos locos bajitos , fueron saliendo a escena. Y en escena, una escena donde solo estaban el cantante y un pianista, apareció también Antonio Machado, el mismo que dijo «Caminante no hay camino» y que lleva ya muchos años caminando en las canciones de Serrat. Machado también escribió que «todo pasa y todo queda», aunque sabemos que sus versos y las canciones de Serrat quedarán, vaya si quedarán.