El fiscal pidió 11 años para dos presos por trapichear con droga

La Voz LA VOZ | LUGO

LUGO

?l fiscal pidió siete años de cárcel para un preso de la prisión de Bonxe por pasarle a otro 54 papelinas de heroína. También solicitó cuatro años para el recluso que escondía dicha droga en la boca. El juicio, que se celebró en la sección segunda de la Audiencia Provincial de Lugo, no estuvo exento de incidentes puesto que uno de los testigos que acudió a prestar declaración intentó agredir a uno de los acusados con una patada. Tuvo que ser reducido por agentes de la Guardia Civil. El percance no pasó a mayores. Los hechos imputados a Mohamed Visart, el imputado, se produjeron sobre la una de la tarde del 30 de abril del año 2003. Según el fiscal, al regresar de la escuela del centro penitenciario, los funcionarios le observaron muy nervioso. Esta situación motivó que le hicieran un cacheo a lo que el interno se negó. Los trabajadores de la prisión observaron que el preso tenía una mejilla hinchada por lo que sospecharon que ocultaba algo en la boca. Cuando le exigieron que enseñara lo que estaba escondiendo, sacó 54 envoltorios de heroína, con un peso total de 1,203 gramos. Según la acusación pública, Mohamed Visart, nacido en Túnez, había recibido momentos antes la droga de Javier Villar Simón, que cumplía una condena por tráfico de estupefacientes. Para este último, el fiscal reclamó siete años y, para el citado en primer lugar, cuatro. Cada uno de ellos deberá pagar una multa de 150 euros según la petición de la fiscalía. Villar Simón, natural de Alicante, había sido condenado anteriormente a un año de prisión por un delito contra la salud pública. El fiscal del caso considera que la droga que descubrieron los funcionarios estaba destinada al trapicheo. De hecho es posible que los imputados utilizaran el encuentro en la escuela para hacer la circular la heroína de un módulo a otro de la prisión y así mantener abastecidos a los consumidores. La droga que fue intervenida tenía una riqueza superior al 20% y un valor de unos 100 euros pero éste se habría quintuplicado en el comercio dentro de la prisión.