Crónica La localidad, que vive del y para el mar, no olvida la tragedia que sacudió a la comarca hace 12 meses, aunque los únicos actos celebrados ayer fueron privados
22 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Sin novedad. Así discurrió ayer en Burela el primer aniversario del naufragio del pesquero Siempre Casina , que se cobró la vida de ocho hombres. Nadie ha olvidado la tragedia, pero el dolor se vivió en silencio, hasta el punto de que el único acto que hubo ayer fue un funeral íntimo por una de las víctimas, precedido por otro que se celebró el pasado sábado. Si hace justamente un año la noticia del grave siniestro conmocionó a la opinión pública y convirtió al puerto burelense en un hervidero humano, la más absoluta de las normalidades era ayer la tónica dominante, por fortuna. Algún curioso se acercó al Siempre Casina , que está amarrado en la parte interior de la dársena y sin reparar. Aunque el tiempo ayuda a curar las heridas, en la memoria colectiva perduran las imágenes del barco semihundido y del dolor de las familias de los tripulantes. Testimonios Por otra parte, representantes políticos y sociales de Burela y de A Mariña recordaban estos días la experiencia tan dura que supuso el naufragio. Raquel Río, concejala de Asuntos Sociais en el municipio burelés, se expresó con rotundidad, y dijo que había tardado meses en volver a dormir con normalidad tras lo ocurrido. Ángel Fernández Véquez, presidente de Armadores de Burela (ABSA), aseguró también que habían sido los peores momentos pasados al frente de la entidad. La entidad no organizó ningún acto de apoyo por entender que se trata de algo que solo corresponde a las familias afectadas. «Un ano despois sigo pensando que foi unha gran traxedia para Burela e a xente do mar». Son palabras del ex alcalde Manuel Mon, que presidía la corporación municipal en el momento del siniestro. «Atender o mellor posible aos estranxeiros» fue, confiesa ahora, una de las grandes preocupaciones. Por su parte, José María González Barcia, hoy alcalde y entonces concejal, dice que lo peor fueron las horas de espera, «a angustia de ver que pasa o tempo e non aparecen so corpos e que a medida que van caendo as noticias todas son malas». También critica que no se conozca el informe oficial de lo sucedido.