La nueva cara de San Lázaro

LUGO

Análisis | El PGOM abre expectativas para A Ponte El puente sobre el río Miño constituye una pieza fundamental en el diseño del barrio para los próximos años, que contará con nuevos viales y desarrollos residenciales

16 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

El puente que el Ministerio de Fomento construirá sobre el Miño en San Lázaro fue una de las piezas fundamentales a la hora de diseñar el Plan General de Ordenación Municipal y prever nuevos desarrollos residenciales en el barrio. Completar la trama urbana en este ámbito y conservar su carácter fueron dos objetivos que se marcaron los redactores del planeamiento que probablemente entrará en vigor a principios del próximo año. El barrio de San Lázaro es, sin duda, uno de los que conservan su espíritu. El equipo redactor del plan señala que San Lázaro aún conserva un tejido básicamente rural, con edificaciones entre medianeras de dos y tres alturas, con pautas tipológicas tradicionales. Los técnicos tuvieron muy en cuenta la necesidad de la construcción de un nuevo puente sobre el Miño. En la actualidad, prácticamente todo el tráfico que discurre hacia la carretera de Portomarín, mucho del que tiene por destino a Louzaneta, el hospital Polusa, etcétera accede a San Lázaro por medio del puente romano. Es un paso estrecho, en el que con frecuencia se registran retenciones. Este puente será objeto de mejoras al hilo de las obras de reforma de la calle Santiago. El Bloque Nacionalista reclama la instalación de alumbrado ornamental. Los autores del PGOM indican que para fijar el nuevo punto de cruce del Miño se tomaron en consideración aspectos como la disponibilidad del suelo necesario para las obras de fábrica y que resultaran afectados el menor número posible de edificios. Igualmente, tuvieron en cuenta que el trazado sea técnicamente viable en función de la diferencia de cotas topográficas a salvar entre la carretera vieja de Santiago y el Paseo Álvaro Cunqueiro. Precisamente, es el trazado de esta vía el que señala el límite de los nuevos desarrollos residenciales previstos. Entre la carretera vieja de Santiago y el río, el PGOM traza dos viales prácticamente paralelos. Uno de ellos, es continuación de la actual calle Brétema. En las manzanas más próximas al cauce se localizan las dotaciones y los espacios libres. Tipología La manzana que da frente a la carretera vieja de Santiago se prevé con edificación cerrada entre medianeras. Las manzanas inferiores, sobre la cornisa del río, se destinan a viviendas unifamiliares. Con esta elección, el equipo redactor del Plan General de Ordenación Municipal considera que la vista del núcleo desde el otro lado del río, es decir, desde la ciudad, tendrá la deseable calidad ambiental y paisajística para una zona como ésta, por la que discurre el Camiño Primitivo. Los técnicos aseguran que los edificios se adaptarán a la topografía, de tal manera que las alturas se corresponderán con las cotas del terreno. Los dos nuevos viales que el PGOM diseña entre la carretera vieja de Santiago y el Miño se cruzan con la vía que dará acceso al nuevo puente de San Lázaro; con éste se cruzará también el actual paseo dedicado al escritor Álvaro Cunqueiro.