Reportaje | Las tradiciones de la Ribeira Sacra Volantes y peliqueiros celebran en O Saviñao el Domingo Lambedoiro, pero el entroido Ribeirao sigue sin encontrar las campanas adecuadas para sus máscaras
12 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?l bullicio de las cientos de campanas grandes y pequeñas que sacuden los personajes del Entroido Ribeirao volvió a oírse ayer en Chantada y O Saviñao. Volantes y peliqueiros salieron por la mañana de pasacalles por algunas parroquias ribereñas chantadinas. Y por la tarde cruzaron el Miño invitados por la fundación Xosé Soto de Fión para presentar en Arxeriz la primera de las tres entregas dominicales del último carnaval popular de la Ribeira Sacra. A las cinco de la tarde, numerosos vecinos y algunos curiosos de fuera esperaban en el campo de la fiesta de Arxeriz a los personales del Entroido Ribeirao. Para entonces, una veintena de personas llegadas en autobús desde Nogueira y otras parroquias de la ribeira de Chantada se vestían en el ecomuseo de la fundación Xosé Soto los trajes rojos y amarillos de los peliqueiros y preparaban los pesados puchos hechos con cintas de colores que llevan los volantes. Una vez listos, el grupo salió del museo haciendo sonar las campanas de sus cinturones y dando escolta a un pequeño carro con un barril tirado por dos cabras. El carro y las cabras serían utilizadas poco después en los oficios , la recreación satírica de situaciones cotidianas que junto con los volantes y los peliqueiros es lo más representativo de este carnaval. La expedición chantadina la encabezaba Juan Carlos González, presidente de la asociación de Amigos do Entroido Ribeirao, que ya da por consolidada esta fiesta popular, después de casi diez años de esfuerzos revitalizadores desde su asociación y desde algunas instituciones. Su primer problema ahora no es ése, sino conseguir recambio para las viejas campanillas portuguesas , las únicas que suenan como es debido. «Chámanas portuguesas -explica Juan Carlos- porque viñan de alá de contrabando para os carros e os animais, pero ninguén sabe exactamente a súa composición e ninguén da feito ningunha que soe igual». Los expertos les recomiendan que sometan a una de esas campanillas a la prueba del carbono 14 para desvelar su composición exacta. Pero sale demasiado caro, así que por ahora siguen buscando ferreiros capaces de reproducir el tintineo exacto de las campanillas portuguesas .