La CIG pedirá la improcedencia de la decisión en la reanudación del juicio el próximo día 20 La Agencia Española de Protección de Datos intervino tras una denuncia
06 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?l Banco Gallego despidió a un trabajador de su sucursal de Baralla porque, supuestamente, tiró a la basura documentación de la entidad. Ayer debería haberse celebrado en el Juzgado de lo Social número 3 de la capital lucense el juicio por el despido, que la CIG (es la central que defiende al trabajador) pide que sea declarado improcedente. La suspensión se produjo porque la Agencia Española de Protección de Datos, que intervino en el asunto, no envió al juzgado toda la documentación que le había sido solicitada, según el abogado de la CIG. La vista quedó pospuesta para el próximo día 20, a las 11.30 horas. El despido del bancario se produjo en el mes de noviembre del año pasado. En la carta que la dirección del banco le envió, se explica que el despido se produce como consecuencia del hallazgo, en un contenedor de la calle Roi Xordo de Lugo, en las proximidades del Colegio Isla Verde, de «numerosa documentación de tipología variada». Supuestamente se trataba de fotocopias de carnés de identidad, escrituras, nóminas, recibos, cartas de pagos, listados de pensiones, etcétera. Según la dirección de la entidad, dichos documentos contenían datos personales y pertenecientes a la sucursal de Baralla. La aparición de la documentación motivó que fuese presentada una denuncia ante la Guardia Civil que tomó declaración al trabajador e informó de lo ocurrido a la Agencia Española de Protección de Datos. La carta de despido dice que el trabajador reconoció que los había tirado cuando acudió a visitar a un familiar suyo de avanzada edad. El material que pensaba tirar en la basura en Baralla lo metió en el maletero de su coche y se dio cuenta de ello en la capital. El banco entiende que esta actuación fue totalmente anómala e irregular, no así el trabajador porque considera que se trataba de papeles que no estaban en vigor y que estaban dispuestos para ir a la basura. Los hechos motivaron que la Agencia Española de Protección de Datos efectuase un requerimiento a la oficina principal de Lugo para solicitar información y diversa documentación. La dirección de la entidad bancaria entiende que el trabajador actuó de mala fe y, además, ejerció un abuso de confianza en el abuso de sus funciones, así como «fraude y deslealtad en las gestiones encomendadas». Al juicio de ayer acudieron numerosos trabajadores compañeros del despedido. Estaban citados a declarar como testigos por parte de la CIG cinco personas. La dirección del banco anunció que se reserva acciones judiciales contra el despedido.