Vandalismo urbano | Destrozos en los centros de enseñanza En términos generales, los edificios docentes pagan las consecuencias de los desmanes ociosos durante los fines de semana, aunque no todos en la misma medida
18 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Los patios, polideportivos e instalaciones exteriores de los centros educativos son lugares preferidos para hacer gamberradas o por jóvenes que simplemente pretenden utilizar las pistas deportivas a sus anchas. En todo caso, aunque los centros permanezcan vacíos durante dos días, los alrededores de casi todos están poblados, incluso durante la noche, causando cuantiosos daños con demasiada frecuencia. Curiosamente, el mapa de los destrozos no se corresponde necesariamente con los centros ubicados en barrios más modestos o conflictivos. Influye más la cercanía de las zonas de copas, o que sea lugar de paso. Tampoco existe unanimidad por parte de los equipos directivos a la hora de evaluar la protección y la ayuda que reciben del Concello y de las instituciones con competencias en seguridad, si bien el primero recibe algunas críticas fuertes. Sin embargo, la colocación de sistemas de alarma en el interior de los inmuebles si resultó efectiva. Uno de los centros en los que sus directivos no dudan en hablar directamente de vandalismo es el Instituto Lucus Augusti. En este caso la rotura de cristales de ventanas y puertas es habitual y los daños son casi semanales. El secretario señala que no tienen cuantificados los destrozos, pero son cuantiosos y los tiene que afrontar en solitario el centro, ya que el Concello ni siquiera limpia el acceso principal cuando es desmontado el ferial de San Froilán, que también les ocasiona bastantes trastornos. Un centenar de botellas Recientemente apareció una de las pistas deportivas con una zona totalmente cubierta de cristales de unas cien botellas rotas. Sospechan que hubo un botellón a gran escala y todavía hoy quedan restos de la juerga. Las redes y demás elementos destrozables de las canchas deportivas ya fueron retirados hace tiempo, pero los bancos y las paredes del edificio pagan las consecuencias de los amigos del aerosol y del grabado. Para cortar los constantes daños en los dispositivos hidráulicos de las puertas de acceso al recinto, tuvieron que instalar cámaras que cubren la fachada. De todas formas, el seto que rodea el muro de piedra sigue recibiendo las embestidas nocturnas y en las escaleras de la puerta principal los lunes hay botellas vacías y otros envases. En el colegio de Casás hace tiempo ya que optaron por dejar la puerta pequeña de acceso al patio abierta, para evitar que desmonten la grande de su carril. Probablemente debido a una mayor presencia policial, desde hace meses ya no hay tanta basura en la pista deportiva, en la que un lunes era frecuente encontrar jeringuillas, preservativos, vasos, botellas vacías y cristales rotos. Por sistema, los operarios del servicio de limpieza acuden semanalmente antes de la hora de recreo, lo mismo que hacían los técnicos encargados del montaje de la pesada puerta. En el barrio de A Piringalla, el acceso a las pistas deportivas del Instituto no da directamente a la calle y hay que entrar a través del centro. Esta circunstancia no impide que a menudo haya jóvenes en su interior los fines de semana, sin embargo, según señala el jefe de estudios, a lo sumo hacen alguna pintada pero no causan otros daños y el objetivo es jugar a fútbol sala o a baloncesto. Dice que si fuese posible sería preferible que entrasen por una puerta, ya que tienen que saltar una alta valla, en la que pueden quedar atrapados. En el otro extremo de la ciudad, en el Instituto de As Mercedes la movida del fin de semana se redujo notablemente durante los últimos meses, según corrobora el secretario. Pese a todo, hace algunas semanas todavía vio a unos jóvenes que trataban de echar ruedas de los coches que tiene para las prácticas por la avenida de Madrid, supone que para ver la reacción de los conductores que venían de frente. En cursos anteriores eran frecuentes las roturas de cristales y los destrozos en los vehículos destinados al aprendizaje de mecánica.