DESDE EL ADARVE
12 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.OTRA vez las carreteras españolas se han cobrado decenas de vidas en días de descanso, algunas de ellas en vías lucenses. Y la sangría no se detiene, nada indica que, un muerto más o menos, la situación vaya a mejorar a corto plazo. Con coches cada vez más seguros, con continuas inversiones -siempre se necesitan más y con mayor rapidez- en la mejora de las vías, es el factor humano el que no parece dispuesto a evolucionar favorablemente. La formación de los conductores y la responsabilidad de quienes certifican su aptitud para el manejo de vehículos es una pieza clave para frenar la sangría. Pero, sobre todo, es necesario un ejercicio de responsabilidad personal al volante. Las condiciones adversas -niebla, nieve, sol deslumbrante, etcétera- son inevitables; pero con carreteras cada vez mejores y coches más seguros son superables sin tan alto número de bajas. Hace falta un compromiso personal con la propia seguridad y con la de los demás. Más aún en territorios difíciles para el tráfico, como es la provincia de Lugo.