Nunca es tarde para la amistad

Xosé María Palacios Muruais
Xosé María Palacios CASTRO DE RIBEIRAS DE LEA

LUGO

PALACIOS

En directo | Iniciativas para la tercera edad Residentes del centro geriátrico de Castro de Ribeiras de Lea reciben visitas semanales de vecinos del municipio, que comparten con ellos una parte de su tiempo

22 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Los años pueden gastar un corazón, pero siempre le quedan fuerzas para nuevos impulsos. Para hacer amigos, por ejemplo, hace falta tener ganas y encontrar espíritus dispuestos a embarcarse en esa aventura común que es la amistad. Y ganas de nuevas singladuras no les faltan a los que viven en la residencia Mapfre Quavitae de Castro de Ribeiras de Lea, en donde funciona un programa que favorece los intercambios y el conocimiento de nuevas personas. Un total de 11 vecinos del municipio -cinco parejas y un soltero, casi todos de Castro de Ribeiras de Lea y de Loentia- acuden un día por semana a la residencia, en donde pasan unas dos horas con gente que vive en el centro. Son seis grupos en total -cinco están formados por otros tantos matrimonios y uno tiene un solo miembro-, que visitan a un residente concreto. La psicóloga, la animadora sociocultural y la trabajadora social del centro coordinan el trabajo, en el que colabora la asociación de jubilados del municipio. Beatriz Pérez Uz, animadora sociocultural, explica que los que realizan las visitas y los que las reciben entablan una relación con la que los segundos abren nuevas expectativas: «É gratificante saber que un día te han vir ver», dice. Los que vienen de fuera eligen el día de la visita, y desarrollan durante la estancia un variado programa que tanto incluye paseos por los amplios espacios comunes de la residencia como ratos de conversación, partidas de cartas, lecturas de periódico y unos pasos de baile. Los que reciben las visitas amplían un poco más sus horizontes personales, que con estos contactos, dice Beatriz Pérez, «van máis alá das relacións que teñen cos seus familiares e cos que traballamos aquí». Los que visitan la residencia son personas mayores, por lo general jubiladas. Que los vínculos pronto se hacen fuertes parece algo fuera de toda duda. No hay más que oír a Beatriz Pérez sobre ciertos comportamientos de los residentes: «Se non veñen os que os visitan, preguntan se lles pasaría algo»,