En la jornada intervino también la abogada de Cáritas Cristina García Gallego quien disertó sobre la feminización de la inmigración. Dijo que el punto común entre las mujeres procedentes de los distintos países es que huyen de una situación de violencia, bien sea socioeconómica o política. Se detuvo en analizar las redes que sustentan la decisión de las mujeres de emigrar y que dijo en unos casos son legales y en otros ilegales. García Gallego insistió en que la rigidez de la legislación obliga a las mujeres a utilizar los cauces no oficiales para entrar en España. Recordó que en muy pocos casos es posible disponer de un contrato de trabajo antes de llegar al destino. Apuntó también que la entrada extraoficial supone permanencia irregular. La letrada aportó claves sobre las posibilidades que tienen a su alcance aquellas mujeres que son coaccionadas y que son obligadas a aceptar trabajos que desempeñaron antes otras, después de que se les retirara el pasaporte. En estos casos tienen derecho a la protección policial si colaboran con la justicia en desmantelar las redes. La abogada se refirió a los casos de las mujeres contratadas como internas en los domicilios, que son sometidas a situaciones de abuso y explotación laboral. Dijo que estos casos eran muy numerosos.