DESDE EL ADARVE
12 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.EL FINAL del San Froilán coincide con los días en que el gobierno local perfila el proyecto del presupuesto municipal para el próximo año. Mientras en los ámbitos nacional y autonómico el debate presupuestario es -no se entiende que pueda ser de otro modo- uno de los momentos cumbres del curso político, en el Concello de Lugo, en los últimos años, es un asunto que no merece más atención que otros de menor relieve. Tan curiosa situación se explica en parte por el modo de intervenir en la vida municipal del principal grupo de la oposición. Tiene concejales suficientes y capacitados como para bucear en la ejecución del presupuesto vigente, pedir información, adelantar algunas de sus propias propuestas para el 2006 y sacar a la calle un debate que ya no traspasa el salón de plenos. Para eso necesita un cambio de ritmo, poner coto a la fuga de ediles y dar por acabadas las fiestas.