DESDE EL ADARVE
23 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.HACIENDA RECLAMA a un almeriense víctima del tsunami asiático los 240 euros que la embajada española en Tailandia le prestó para comprar ropa y curarse en un hospital días después de la catástrofe. Y es que Hacienda no debe ser devota de Santa Rita y lo que da, lo quita. Así que ya saben, evaluen bien sus constantes vitales antes de pedir ayuda a las embajadas de los países a los que viajen porque puede que al llegar a casa se encuentren una factura del Ministerio en el buzón. El desgaste de la manta que le prestaron para abrigarse tras perderse en el Everest, o el paraguas maltrecho que aquel diplomático le prestó para capear el temporal, son deudas que el Estado tiene que subsanar. Por eso, debe perseguir a los aprovechados que, aún encima, se presentan en paños menores en un organismo público. Además, contra el vicio de pedir está el de no dar y la Administración, de viciosa tiene un rato.