«Ruina montium» en Torubio Oeste

C. Rueda | F. Albo MONFORTE

LUGO

CARLOS RUEDA

En la la aldea de Mostaz, en O Courel, una corta ruta conduce a una gran mina romana El socavón abierto en la montaña en el siglo II alcanza unos novecientos metros de longitud

17 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

La mina romana de Torubio Oeste es una de las grandes explotaciones auríferas abiertas en O Courel bajo el Imperio romano. Un enorme socavón en la montaña da una idea aproximada de sus enormes dimensiones. El descomunal boquete, perfectamente visible a largas distancias, tiene una forma irregular, una longitud de cerca de 900 metros, una anchura que oscila entre los 200 y los 400 metros y una profundidad de entre 20 y 40 metros. Se estima que el volumen de material removido por esta obra rebasa los 1.800.000 metros cúbicos. Una compleja red de canales abastecía de agua esta explotación, en la que la técnica de excavación hidráulica denominada ruina montium se aplicó para desmoronar la ladera y poner al descubierto los filones auríferos. Todavía se pueden observar diversos tramos excavados en la roca viva. Uno de los segmentos más espectaculares de esta canalización es sin duda el túnel de A Louseira e de A Antiga. Fue construido para acortar el trayecto de uno de los canales. Para permitir el paso de las aguas hubo que perforar el monte de As Valiñas de sur a norte. El túnel tiene una longitud de 60 metros y una altura media de dos metros. Con una anchura de entre uno y cinco metros, puede ser recorrido con toda faclilidad de un extremo a otro. Se considera que fue excavado en torno al siglo II. La mina de Torubio Oeste está situada a un kilómetro del pueblo de Mostaz y enfrente de la mina, también romana, de A Toca. La cabecera de la explotación comienza junto a la carretera que lleva desde Seoane do Courel a los pueblos de Millares y Romeor, mientras que la parte inferior de la mina llega hasta las mismas orillas del río Lor. La vía de acceso más recomendable para recorrer la mina se encuentra en el pueblo de Mostaz. Un sendero abierto recientemente por un vecino del lugar permite llegar sin problemas al gran socavón milenario. Una vez en el pueblo, hay que tomar el camino que lleva al souto que lo circunda, en el que se conservan algunos sequeiros. Después de recorrer unos 300 metros, es preciso desviarse por un camino que aparece a mano derecha. Castaños y cuevas La senda discurre entre castaños centenarios de gran porte. Después de atravesar el bosque, el camino da un giro a la izquierda y más adelante pasa por las proximidades de la cueva de Tras da Lastra. Seguidamente aparece una bifurcación, donde es necesario tomar el sendero de la derecha, que da acceso a un prado. La ruta continúa por la parte superior de este terreno, que en ese tramo apenas se hace perceptible. Una vez que que los prados han quedado atrás, el camino se interna en una zona boscosa. Precipicios Ya sólo es preciso caminar unos metros más para poder observar claramente los primeros restos de la explotación minera. En esta zona hay que moverse con más precaución, ya que allí existen varios cortes de minado con unos precipicios que en ciertos puntos alcanzan hasta treinta metros de caída vertical. El sendero finaliza en un punto donde se han producido grandes movimientos de rocas, a causa de la explotación masiva del terreno. A partir de aquí se puede caminar por la enorme escombrera, entremezclada en buena parte con la vegetación de la montaña, y apreciar sobre el terreno las impresionantes dimensiones de esta explotación minera abierta hace veintiún siglos.