Mueren los gigantes del parque

LUGO

Crónica | Las espectaculares secuoyas del Rosalía de Castro secan Ochenta años después de ser plantados, los árboles de mayor porte de uno de los pulmones verdes de Lugo están a punto de desaparecer por una enfermedad

30 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?seguran los especialistas en botánica que las Sequoiadendron pueden vivir hasta cuatro mil años. Las plantadas en el parque Rosalía de Castro, hace ahora aproximadamente ochenta años, están ya en las últimas. Una de las grandes secuoyas ya está completamente muerta; otra, está a punto de secar y una tercera parece encontrarse gravemente enferma. Hay otro ejemplar, mucho más joven que los anteriores, que ya feneció. La desaparición de estos super árboles es irreparable. Tanto es así que se tardará casi un siglo en conseguir otros con la altura y el grosor de los que ahora están muy afectados. Una de las secuoyas gravemente tocadas, y sobre la que ya actuó el Concello haciendo talas en las ramas, es seguramente el árbol más voluminoso del parque. Se trata de la que se encuentra, casualidades del destino, detrás del monolito que contiene la plegaria al árbol, en una de las cabeceras de la caseta que hace años sirvió para albergar algunas plantas. El tronco de este ejemplar tiene en su base unos dos metros de grosor, aproximadamente. La altura aproximada es de unos treinta metros. Justamente al lado, sólo las separa un pasillo peatonal, hay otro ejemplar también de gran porte que, según parece, también se encuentra dañado. Otro, colocado en el círculo diseñado en torno a la fuente, está seco. Todo apunta a que estos ejemplares fueron plantados en el mismo momento en que fue diseñado el parque, en el año 1922. Los expertos dicen que tienen su origen en California y que llegaron a Europa en el año 1853. Están presentes en numerosos jardines españoles y en el Sequoia National Park (California) son una verdadera atracción ya que, incluso, es posible transitar en coche por el interior del tronco de algunos ejemplares descomunales. En la secuoya todo es espectacular. Pueden llegar a los 100 metros de altura y a los 30 de circunferencia. La corteza, que resiste perfectamente a los incendios, llega a tener 50 centímetros de espesor. Estos gigantes, muy comunes en parques de todo el mundo tuvieron su momento en el Cretácico. Según algunos especialistas, sobrevivieron a un meteorito que hace 65 millones de años acabó con los dinosaurios. Al margen de las curiosidades relacionadas con esta variedad, que está a punto de desaparecer en la capital, resulta casi imposible no hacerse una pregunta: ¿Qué pasa con los árboles urbanos en Lugo? En los últimos años desaparecen de forma alarmante. Muchos de los que se salvan de las enfermedades, por desgracia no consiguen sobrevivir a otra de las grandes amenazas: la mano del hombre. Una buena prueba de esta situación está en el parque del Miño. En sólo unos pocos años desapareció por completo la alameda de negrillos, situada al fondo de la plaza Maior. Tuvieron que ser talados un total de 14 como consecuencia de una plaga que los diezmó. Otros cuatro ejemplares de la misma especie, de gran porte, tuvieron que ser talados en el parque Rosalía. Los históricos prunos del paso principal de la plaza Maior también tuvieron problemas. Algunos fueron talados. A este paso, Lugo se queda sin árboles con historia.