El estudio, otra actividad más típica del verano

La Voz

LUGO

SEBAS

La seis La biblioteca del campus abrirá el lunes sus puertas de madrugada para los universitarios

18 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Los calurosos días de agosto no son los mejores aliados del estudio, pero aún así la proximidad de los exámenes de septiembre obliga a numerosos alumnos a sacrificar estos días propicios para el ocio y la playa, teniendo que encerrarse en las nada deseosas bibliotecas. La Biblioteca Intercentros es uno de los lugares predilectos de la capital para el estudio. Estos días acoge a alumnos lucenses, pertenecientes a diferentes centros, que se sirven de estas salas porque pasan sus vacaciones en la ciudad o en sus alrededores. Hasta hoy, la apertura de las instalaciones se reducirá exclusivamente a la mañana, de nueve a dos. Ésto despierta algún que otro enfado entre la comunidad estudiantil que sólo disfruta de horario continuado a partir de los últimos 10 días del mes, un tiempo que no es suficiente para estudiar, ya que los exámenes comienzan el 1 de septiembre. «En una semana tienes que meterte el atracón», afirmó Marta Rodríguez, estudiante. Nuevos horarios Estos días de finales de agosto, concretamente a partir del próximo lunes, la biblioteca estará abierta de lunes a viernes de nueve de la mañana a dos de la tarde, y de tres y media a esta misma hora de la noche. Sábados y domingos el horario será continuado de diez de la mañana a tres y media de la madrugada. Otra de las quejas de los universitarios es la falta de puestos de lectura en este último tramo del mes. Hasta hace pocos días, la presencia de estudiantes era escasa, pero a medida que se entra en la última quincena las dos salas abiertas, la de ciencias básicas (planta semisótano) y la de agrarias y forestales (planta de acceso), se hacen escasas. «Todos los años hay mucha saturación», declaró Eva Abarca, otra alumna universitaria. Las reclamaciones no terminan aquí. María Melero, otra estudiante manifestó: «Aquí en esta época hace mucho calor y se echa de menos la falta de aire acondicionado». A pesar de estas protestas, las tres jóvenes aseguran que la Intercentros es una biblioteca cómoda y tranquila, en la que apenas hay ruido y a la que la gente asiste con la verdadera intención de estudiar. Ante el cierre de las cafeterías universitarias en la época estival, este año se decidió colocar máquinas de comida, café y otras bebidas en la planta baja. Esta medida fue adoptada como positiva por el alumnado ya que, según afirmó María, «al estar fuera y lejos de las salas, no se escucha el ruido que hace la gente mientras se relaja tomándose algo».