Los autores del itinerario aprovecharon los elementos que hay en el tramo para establecer paradas y, de forma amena, utilizarlos como disculpa para su estudio in situ y para el trabajo posterior en el aula. La primera está ya en el punto de partida, que situaron en el balneario, donde se recordará el pasado romano de la ciudad y se recogerá agua para un posterior análisis. La segunda parada fue situada en el molino y el caneiro, cuyos aprovechamientos, tipologías y funciones también deberán ser estudiados por los escolares. En el comienzo del paseo del Miño los numerosos indicadores servirán para analizar y comparar los diferentes tipos de códigos comunicativos. El monolito de Manuel María, el parque infantil, dos árboles que permiten comparaciones geométricas, una zona con varios elementos del mobiliario urbano y la desembocadura del rato facilitan mediciones diversas y juegos.