Un experto pidió que la nueva ley abarque todo el ciclo formativo

Benigno Lázare LUGO

LUGO

PRADERO

Sánchez Guerra ve cruel y excesivamente academicista la anterior normativa de la educación Ofreció la conferencia de clausura de las jornadas de Escola Viva sobre la reforma de la educación, organizadas por UGT

16 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Una ley de escolarización es importante, pero el objetivo debe ser una ley de educación, ya que la primera es una parte de esta última, según señaló ayer el catedrático de Didáctica de la Universidad de Málaga Miguel Ángel Santos Guerra, que ofreció la conferencia de cierre de las jornadas sobre A Reforma Educativa a Debate . En consecuencia, aseguró que «la ley es positiva pero insuficiente, porque los niños no sólo tienen derecho a la escolarización sino al éxito en la escolarización». Este experto, que también se dedicó a la formación de profesores en varios países y que es autor de libros y articulista semanal en un periódico digital malagueño, aseguró que los cambios en educación a través de las leyes tienen éxito en algunas parcelas, pero no en otras, como en la actitud de los profesores o en la dotación. Aseguró que si no hay una mejor formación de los profesionales, la ley será un fracaso, a la vez que reclamó mejoras en las condiciones de las escuelas y la transformación de las condiciones de trabajo. Calificó de cruel la ley anterior, de la que dijo que es muy academicista, con excesivas cribas en las que caen siempre los mismos, cortándoseles las posibilidades de progresar. Dijo que sería como si el organismo de los pacientes no resistiese el tratamiento aplicado por los médicos». Santos Guerra también se mostró de acuerdo con la decisión de suprimir en la nueva ley la palabra «calidad», que era «una trampa terrible». En el transcurso de la intervención planteó la necesidad de que la participación en la elaboración de la ley sea muy amplia. Sugirió que incluso después de su entrada en vigor se sigan planteando debates y se contraste la evolución porque, según recordó, las normas a veces se desvirtúan y acaban desfavoreciendo a quiénes pretendían ayudar. El conferenciante, que fue presentado por Juan Díaz Ferreiro, dijo que actualmente el ritmo en la enseñanza es tan grande que incluso hace falta una escuela en casa para ayudar a los alumnos a seguir el de la otra.