La fiesta de la «fouciña»

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En directo | Juicio por daños en la aldea de Louseiro Una mujer de Sarria fue acusada de cortar 40 árboles frutales en una finca para poder celebrar una romería que finalmente no llegó a organizarse

02 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

?na vecina de la aldea de Louseiro, en Sarria, fue juzgada ayer en Lugo al ser acusada de haber cortado unos 40 árboles frutales en un terreno que pretendía limpiar para celebrar una fiesta. La romería llevaba por lo menos quince año sin celebrarse y cuando ocurrieron los hechos, en agosto del año 2003, tampoco se llegó a organizar. Concepción Quintán, la acusada, se enfrenta a una petición de pena de multa de 22 meses a razón de diez euros diarios. La acusación particular elevó la cuantía diaria de la sanción a 25 euros. Fue la fiesta de la «fouciña». Con este apero, la acusada supuestamente fue eliminando manzanos, cerezos, castaños y nogales, algunos de ellos de más de diez años de vida. Los daños fueron tasados por un perito judicial en más de 600 euros y por otro, llamado por la defensa, en 120. La mujer no acudió al juicio pero fue leída su confusa declaración efectuada en su día ante el juzgado de Sarria. Reconoció que había estado en el lugar que consideraba no como una finca, sino como el campo de la fiesta. También dijo que ocasionó daños a algunos árboles. El esposo de la acusada dijo que había acudido al Souto da Festa en compañía de su esposa para limpiar el terreno «para que pasara la procesión». «Eu coa gadaña limpei a maleza e ela, ao mellor, picou algún árbol. Fíxoo sin máis pero non cortou ningún polo pé», expresó Luis Pontón Quiroga, el marido de Concepción. Tanto el fiscal como el abogado de la acusación le preguntaron si la finca era suya y él respondió que decían que era del autor de la denuncia pero, aclaró, que inicialmente había sido del abuelo de su esposa. Manuel Fernández, el dueño del Souto da Festa, declaró que el matrimonio había estado desbrozando en el mismo durante tres días. «Ela cun machado e cunha fouce», recordó. «Sabían perfectamente que a finca era miña», indicó Manuel. Su abogado recordó que cuando se presentó en el lugar la Guardia Civil ya le mostraron una escritura que acreditaba que la propiedad era del denunciante desde los años cuarenta. El abogado defensor, pidió a la jueza que abriese diligencias a Manuel Fernández por un supuesto falso testimonio. Dijo que la mayoría de los árboles habían secado cuando realmente parece que no es así. La acusación particular en sus conclusiones dijo que la defensa «hizo filigranas para defender a la acusada porque parece que, incluso, hay que darle un premio». El letrado de la mujer destacó que reconocían los hechos pero criticó que éstos se llevasen por la vía penal. «No hice ninguna filigrana sino que me encontré con una dificultad probatoria porque no esperábamos, tras una auténtica niñería, que se valorasen los árboles en 600 euros y que se le imputase un delito», apuntó.