Crónica | Divulgación del patrimonio Una exposición de fotografía aérea instalada en el museo de Viladonga acerca al visitante la riqueza de castros y yacimientos prehistóricos de la provincia
12 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Estamos en el año 2005 después de Cristo. Buena parte de Hispania se agrupa en asentamientos de diversas características y desiguales resultados estéticos. Podría decirse que muchas partes del territorio cada vez se parecen más entre sí y que ya no guardan recuerdos de su pasado. Sin embargo, un pequeño asentamiento del noroeste resiste todavía los ataques de la uniformidad e informa a estudiosos y visitantes sobre los rasgos de tiempos remotos. El museo de Viladonga acoge en estas semanas una exposición que enseña el patrimonio de la época castreña y de épocas posteriores visto desde el aire. Una exposición dividida en varios paneles ofrece un recorrido por el período castreño, por el mundo galaico-romano y por la época medieval y moderna. La exposición comienza con fotos del castro que sirvió de base a la apertura del museo, con imágenes que ofrecen la evolución desde los primeros trabajos hasta las excavaciones recientes. El siguiente paso lleva al visitante a descubrir la abundancia de castros que hubo en el noroeste peninsular antes de que Astérix y sus irreductibles vecinos desafiasen a las todopoderosas legiones romanas: el dolmen de Adai (Lugo) o el castro de Penarrubia -cuyo origen, según dice la exposición, se remonta al tránsito de la Edad de Bronce a la del Hierro- son algunos de esos emplazamientos, aunque también se informa de que los primitivos pobladores de Viladonga no estuvieron solos; es lo que se deduce de la existencia de castros como el de Duarría o el de Goberno, cercanos al lugar que hoy divulga ese pasado. La siguiente etapa se refiere ya al mundo galaico-romano, que significó cambios urbanísticos (la muralla de Lugo), en vías de comunicación (el puente sobre el Bibei, que separa actualmente las provincias de Lugo y de Ourense) y económicos (la mina de Toca, situada en O Courel). Fortalezas medievales La exposición llega también a la época medieval y moderna, pues se explica que la arqueología no sólo sirve para el estudio de épocas remotas sino también para el análisis de otras más recientes. La fortaleza de Caldaloba, situada en el municipio de Cospeito y asociada con la familia de Pardo de Cela, recoge la importancia de tiempos posteriores. En suma, la exposición es un recorrido tan valioso como interesante que sin duda merecería el interés de Astérix y compañía: «Están cuerdos estos hispanos», diría Obélix viendo tanto material.