Crónica | Pago a la antigua usanza Una carnicería de la capital chairega acepta desde Navidad billetes y monedas anteriores al euro, que más adelante se cambiarán en el Banco de España
09 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Echando la vista atrás, Ángeles Vázquez recuerda los comienzos de su negocio de carnicería, que comparte con su marido, José Manuel Eimil. El establecimiento, que lleva el nombre de pila de su esposo abrió hace 17 años. Primero estuvo en la parte alta de Plácido Peña, cerca del cruce con Campo de Puente y Pravia; luego se cambió a Porta de Cima, y después volvió a la calle del principio, a pocos metros de la primera sede. Echando cuentas en su trabajo diario, Ángeles Vázquez maneja monedas y billetes como se puede hacer en cualquier negocio. Pero hoy, en los tiempos de la moneda única, la carnicería pone una nota peculiar al aceptar el pago en pesetas. Ángeles Vázquez enseña varias bolsas en las que aparecen piezas que estaban en circulación cuando acuñar moneda propia era un signo de la soberanía de un país. El único signo que distingue a este negocio de otros dedicados a la misma actividad es un cartel colocado en la puerta de la calle, que advierte a transeúntes en general y a clientes en particular del peculiar viaje al pasado que aquí se les ofrece. Pero el pago en monedas y billetes que lucen la efigie del rey Juan Carlos I o del escritor Benito Pérez Galdós no parece tener nada de nostálgico. «Hai que recoller pesetas que quedan por aí», dice Ángeles Vázquez sobre esta iniciativa, que empezó a aplicarse en la pasada Navidad y cuya fecha de caducidad podría ser el final del mes de marzo, aunque no está concretada aún. Lo ingresado hasta entonces se llevará al Banco de España para ser cambiado por euros contantes y sonantes. Mientras tanto, ¿quiénes sacan de monederos y carteras pesetas de las de antes? La respuesta es un golpe a los tópicos: «Xente de todas as idades, non só xubilados». Cambio actual Los que pagan en billetes de 1.000 y 2.000 pesetas reciben el cambio en euros. «Non é difícil botar as contas coa calculadora», explica Ángeles Vázquez. Lo que sí parece difícil, por lo que dice repitiendo lo que oye a los clientes, es lograr con los euros el mismo rendimiento que daban las pesetas, aunque la clave seguramente esté en la subida del coste de la vida que los expertos adornan con las siglas IPC. Lo que ya parece difícil es variar algunos hábitos. Ángeles Vázquez dice que los gustos de la gente no cambian mucho y que las chuletas de ternera o de cerdo siguen gustando. Tal vez se deba a que la calidad de los productos y las preferencias de los paladares están por encina de las grandes decisiones económicas.