A media voz Hoy, como remate del antroido, es la jornada por excelencia de los desfiles, aunque desde el domingo se celebran en todas partes. El estilo carioca se mantiene
07 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?l centro social municipal Milagrosa fue de los más madrugadores ayer, jornada elegida para celebrar el carnaval. Los socios se sentaron a la mesa pasadas las dos de la tarde y ya no se levantaron hasta las ocho y media. Mejor dicho, se levantaron, pero para bailar, ya que desde las cuatro de la tarde actuó un grupo musical y los asociados tuvieron ocasión de digerir el copioso cocido y los postres de la época a los sones de pasodobles, boleros y de los ritmos brasileños que tantos ingresos le proporcionan en estas fechas a Georgie Dann. Horas más tarde, a medianoche, el maestro Rosendo Ivorra también se nos puso carnavalero a tope, aunque sin la versión sambera, dirigiendo en el Círculo un concierto de la Banda Municipal con pasodobles, guarachas, chotis, fox, boleros y valses. Lo relatado arriba podría denominarse carnaval de salón, pero en la calle también hubo disfraces. La gente de la asociación María Castaña calentó con su música el frío ambiente callejero, lo mismo que alguna charanga. Para el público infantil hubo demostraciones de pintura y maquillaje en la plaza de A Soidade y, por supuesto, disfraces por todas partes (este año se animaron más los niños que los mayores, y los barrios más que el centro, como pudimos comprobar el sábado en Montirón, donde conjugaron cantidad y calidad). Nuestro hombre en Vilalba, Palacios , da cuenta de las fiestas celebradas ayer en el Centro Cultural y Recreativo, y en el Rácing Vilalbés, y hoy es el gran desfile por el pueblo. En Antas, nuestra corresponsal Teresa Batán también dio fe de la animación en el concurso del domingo, en el que ganaron el disfraz Pipas en flor y la comparsa Os xirasoles de Seoane . De hacer caso al dicho de que una imagen vale más que mil palabras, nuestro fotógrafo nos haría creer que Francisco Cacharro participó en los carnavales de Navia activamente, nada menos que haciendo pareja con una persona disfrazada de monja, pero no fue así, porque cada uno iba a su bola, aunque, lógicamente, la máscara llamaba la atención. Un efecto óptico. Hablando de políticos, el alcalde López Orozco no considera una carnavalada, o sea, un exceso, que la participación de los ayuntamientos en el gasto público pase del 13 por ciento al 30.