En directo | Los efectos del temporal de frío La nieve acumulada en algunas calles de esta localidad lucense llegó a superar el medio metro de altura
27 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?a nevada dejó fuera de juego a muchos conductores y camioneros pero no así a los vecinos de Pedrafita, la Siberia gallega, que ya están acostumbrados a este tipo de inclemencias. Ayer por la mañana, con una capa de hasta medio metro de altura en alguna de las calles (no porque hubiese nevado tanto sino porque la ventisca la acumuló), la actividad era prácticamente total. Trabajaba el cartero, el panadero, el taxista, el empleado de la gasolinera con un tractor... Para ir al estanco era preciso pasar como por una especie de blanco túnel. Cavaron un paso y la capa blanca daba por encima de la barriga. La N-VI, unos metros más arriba del centro, quedó cubierta por un manto de más de 50 centímetros que incluso estuvo a punto de tapar algunas señales indicadoras. El alcalde, José Luis Raposo y sus brigadas trabajaron a lo largo de todo el día sin descansar para poder comunicar algunos pueblos. El regidor, declaró a Efe que estaba contrariado con la actitud de la Xunta y la Diputación. A ambas instituciones las culpó de desentenderse de los problemas e incidencias derivadas del temporal de nieve. Explicó que la maquinaria y personal municipal tenía que actuar en vías que no eran de titularidad del Concello. No les queda más remedio que hacerlo para que los vecinos no queden totalmente aislados. «Cando neva parece que todo o mundo se desentende das cousas. Nós somos os que temos que pagar o gasóleo, o persoal para facilitar as comunicacións por estrada que non son nosas. A hora de prestar os servizos teno que facer que menos cobra directamente», explicó. No sólo hay problemas de comunicación en Pedrafita. El acceso a núcleos de Cervantes y O Courel es prácticamente imposible, salvo que se realice en tractor. La propietaria de un hostal de Piornedo dijo que la situación era muy complicada porque había mucha nieve y, además, porque el viento la movía. «Estamos aillados», dijo. Advirtió que algunas personas que habían pasado el fin de semana en la zona podrían tener serias dificultades para retornar a sus hogares. La situación climatológica, sin embargo, mejoró notoriamente.