Gastos sociales

| XAVIER LOMBARDERO |

LUGO

DESDE EL ADARVE

17 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

POR UN LADO soy optimista, no crean, porque veo a la gente comer y comer, tragar y tragar, a veces con cinco ágapes al día (¿cuándo hace la digestión esta gente?) y me digo: vamos bien; mientras hay hambre, hay esperanza. Ahora dientes los tienen de repuesto, de todos los colores, y los abrazos no se acaban. Lugo, va bien. Pero por otro miro nuestra curva demográfica y es como el filo de un fouciño : sanguinario, segador. Ni las adopciones, ni el campus, ni la inmigración van a poder ayudarnos a remontar el desequilibrio entre pensiones y activos. Y desde mi ignorancia política atisbo que incrementar el presupuesto en los gastos sociales es lógico y solidario. Habría que multiplicarlos por diez para más asistencia, más cuidados. Los centros sociales que los paguen los constructores cuando hagan las urbanizaciones, como hará Eroski con el pabellón de Frigsa, o el museo, o lo que sea.