La sustitución del tradicional altar de la iglesia por el salón de sesiones de la casa consistorial no implica la desaparición del protocolo y ritual propios de una ceremonia de estas características. Incluso la vestimenta es la misma, de modo que son mayoría las novias que llevan traje blanco y largo. Los servicios de protocolo del propio Concello se encargan de preparar todo para que no haya fallos, para lo que con antelación a la jornada de la ceremonia, cuando presentan la documentación, explican a los contrayentes qué tienen que hacer y decir, cómo y cuándo. La ceremonia comienza con unas palabras de bienvenida a cargo del alcalde o del concejal oficiante, que a continuación lee los artículos 66, 67 y 68 del capítulo quinto del Código Civil. Los siguientes pasos consisten en preguntarles sobre si acuden libre y voluntariamente, en el intercambio de anillos y acto seguido los declara marido y mujer. En el organismo local lucense todos los miembros de la corporación preparan lecturas, que van en función de los gustos de cada uno. López Orozco lee con frecuencia salmos del Cantar de los Cantares y poemas de Fiz Vergara, Manuel María, Darío Xohán Cabana, Pablo Neruda o Celso Emilio Ferreiro. Gómez Besteiro tiene preferencia por el poeta israelí Khalil Gibran y cada edil tiene las suyas. Con estas aportaciones, el Concello dispone de un repertorio de lecturas que luego edita en papel de pergamino y entrega a los nuevos esposos. También son frecuentes las lecturas a cargo de los asistentes, rematando con la firma de las actas de la ceremonia.