Un vedado de caza sin papeles

La Voz L. D. | MONFORTE

LUGO

Crónica | Polémica en Val de Lemos La reserva cinegética de Morade fue señalizada 1992, pero la directiva no llegó a informar del acuerdo a Medio Ambiente

24 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

La reserva cinegética de Morade, en la parroquia monfortina de A Penela, cuya repentina supresión ha provocado una nueva polémica en el tecor, con denuncia ante la Guardia Civil incluida, tiene una historia cuando menos curiosa. Su creación, que el presidente de la sociedad Val de Lemos, Manuel Casares, situó al menos 21 años atrás, confiado a la memoria del guarda, tiene fecha y rúbrica. José Manuel Fernández, convertido entonces en delegado de la sección de caza de Val de Lemos por la insistencia del directivo José Rodríguez Somoza, colocó las señales del vedado en 1992. Pero ahí quedó la cosa, ya que la directiva nunca llegaría a trasladar la documentación correspondiente a los servicios de Medio Ambiente de la Xunta. Discurrían tiempos convulsos para los cotos de Monforte, Sober y Tuiriz, consorciados hasta que el presidente de Val de Lemos, cargo que ostentaba el ex alcalde Nazario Pin, abrió la caja de los truenos al bloquear las cuentas de la sociedad. Al actual portavoz municipal del PP no le hicieron gracia los gastos de la directiva en repoblaciones, cortó el grifo por su cuenta y riesgo y motivó un enfrentamiento que terminó en desbandada. Consecuencia de aquel jaleo fue que nadie se ocupase de notificar la apertura de la reserva a las autoridades, con lo que las tablillas que indicaban la prohibición de cazar fueron siempre simplemente testimoniales. «La mayoría sabíamos que el vedado era ilegal, pero había como un pacto para no cazar allí», dice José Manuel Fernández. El ex delegado de caza afirma además que él, responsable de una nutrida pandilla de cazadores, todavía no recibió información de Val de Lemos sobre la apertura de la reserva de Morade, el pasado domingo. «Si las cosas son como las denunciaron, ya sería lo último», apunta en referencia a la presencia de directivos en una cacería en ese lugar. No es esta la primera polémica que suscita la reserva de Morade. Agentes de Medio Ambiente se han encontrado allí con cazadores que afirmaban haber sido invitados por anteriores directivas.