El director del Centro Nacional de Referencia hizo balance de 4 años de «vacas locas» Participó en la clausura de unas jornadas dedicadas al vacuno de la zona de Os Ancares
16 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.El director del Centro Nacional de Referencia de la EEB (encefalopatía espongiforme bovina), Juan José Badiola, afirmó que los ganaderos desean recuperar los hábitos normales en el consumo de carne de vacuno existentes antes de la aparición de la denominada enfermedad de las vacas locas , sin embargo considera que se deben mantener todas las precauciones porque la enfermedad no desapareció. Dijo que es necesario no bajar la guardia para que la carne llegue al consumidor con las suficientes garantías. El científico, que participó ayer en As Nogais en la última sesión de unas jornadas dedicadas al vacuno de carne, recordó que la médula espinal acapara el 25?% del riesgo de transmisión de la enfermedad, por lo que no puede llegar al consumidor, lo mismo que el cerebro, en las reses que por su edad son susceptibles de desarrollar el mal. En este sentido, no descartó que se pueda recuperar el hábito de comer el chuletón con hueso, dado que el de la columna es un transmisor difícil, pero siempre que se consiga un procedimiento en la manipulación que garantice la extracción de la médula sin contaminar la carne. Ante la posibilidad de que en algún momento surja algún caso de enfermedad en humanos, Badiola considera que hay que estar preparados para afrontar el impacto mediático que pueda causar, y que los científicos deberán tener preparada una explicación. Recordó que la EEB sólo es una de las 300 enfermedades que se pueden transmitir de animales a personas, y aseguró que él come carne con total tranquilidad. Sacrificios e investigación Ante un público de alrededor de un centenar de ganaderos, veterinarios y otros profesionales relacionados con el sector, el director del centro que canaliza las investigaciones en España realizó un balance de la situación, cuando se cumplen cuatro años de la aparición de los primeros casos, que siguen surgiendo todas las semanas en las principales comunidades ganaderas. Aclaró que Castilla León tiene una cabaña mayor que Galicia, pero aquí tuvo más repercusión por el simbolismo de las vacas. Actualmente, en las explotaciones que se registran casos de EEB sólo se sacrifican entre un 10 y 20?% de las reses de la explotación, porque está demostrado que la enfermedad no es contagiosa. Se eliminan las vacas que nacieron en un período de un año antes y un año después de la afectada, y las que tienen vínculos de sangre. Sin embargo, Badiola comprende que inicialmente las administraciones ordenasen el sacrificio de la totalidad, porque no había los datos actuales y porque eran necesarias medidas duras para transmitir tranquilidad a la población. Lo más positivo de la enfermedad fue, según este científico, que desencadenó en Europa la preocupación por la seguridad alimentaria. También se mostró totalmente confiado en los controles veterinarios en los mataderos, lonjas y en otros centros de manipulación de carnes. Juan José Badiola espera que este año no se alcancen ya los 160 casos registrados en el anterior, y descarta que se sigan elaborando piensos para mamíferos con harinas de origen animal, aunque eso ocasiona un gran problema debido a los miles de toneladas de despojos que hay que eliminar. Finalmente, confía en los avances científicos si bien en España no se dedican los fondos imprescindibles. En su caso, el dinero que recibe le llega de Europa.