El abogado del empresario de clubes nocturnos aseguró que no había riesgo de fuga La ex compañera sentimental del hostelero también ingresó en la prisión
15 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?l cerco a los empresarios con negocios nocturnos irregulares continúa. Ayer fue encarcelado, por decisión de la sección segunda de la Audiencia Provincial de Lugo, Javier Álvarez López, el Alemán. Con él también se fue a prisión su ex novia y colaboradora en algunos momentos en sus clubes de alterne, Claudia Milena Álvarez Aguirre. Ambos fueron condenados a 12 años de cárcel como responsables de delitos de inducción coactiva a la prostitución. El fallo les fue comunicado ayer en el transcurso de una comparecencia a la que fueron convocados en la Audiencia para decidir su ingreso en la prisión. Los razonamientos de la sentencia no se dieron a conocer puesto que estaban pendientes de ser transcritos por los funcionarios del alto tribunal lucense. Durante la comparecencia, el fiscal hizo referencia a la necesidad de que los dos imputados fuesen encarcelados ante el riesgo de fuga. Precisamente otros dos hombres relacionados con los negocios de la prostitución se encuentran actualmente en paradero desconocido, se trata de el Pelao, y el Melenas , ambos vinculados con el club O Pazo, de A Fervedoira. El letrado que defiende a Javier Álvarez López explicó a la sala que no existía riesgo alguno de fuga de su cliente por dos razones fundamentales: por tener arraigo en la zona y también por poseer negocios en funcionamiento. Destacó que el Alemán compareció voluntariamente a la convocatoria de ayer en la Audiencia. Como alternativa a la prisión planteó que se le estableciese una fianza y la obligatoriedad de comparecer habitualmente en el juzgado. Por su parte, la tercera persona acusada, Olga Clariza Álvarez Aguirre, fue absuelta. Javier Álvarez y Claudia Milena Álvarez Aguirre, gestionaron la captación y entrada en España de diversas mujeres jóvenes para dedicarlas posteriormente a ejercer la prostitución, según explicó el fiscal. Se aprovecharon de la necesidad de situación que padecían, tanto ellas como sus familias. La mayoría eran colombianas y, para poder viajar a España, les facilitaban alrededor de 2.000 dólares y un visado. El dinero lo tenían que devolver. Cuando las jóvenes estaban en España permanecían unos días en un piso de Madrid y, posteriormente, eran trasladadas al Apocalipsis, un club de Sarria. Una vez allí debían devolver alrededor de 6.000 euros. El fiscal sostuvo durante el juicio que las mujeres eran víctimas de explotación y de un férreo control hasta entregar el dinero.