Protagonistas | Manuel Rivas y Xurxo Souto Los dos escritores intentaron resumir ante un grupo de alumnos de intercambio con el colegio Galén la filosofía, la historia y la cultura de los gallegos
07 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?n grupo de diez alumnas danesas no podrá olvidar la charla amistosa que ayer escucharon de Manuel Rivas y de Xurxo Souto en el colegio Galén, y a la que también acudieron unos sesenta alumnos de segundo curso de BAC. Las danesas forman parte de un intercambio entre los colegios y traían bien aprendida una lección: La lengua de las mariposas , uno de los libros de Rivas más conocidos y traducidos. Se hacía raro escuchar en castellano las voces de Rivas y de Souto, y más si se trataba de explicar y de resumir en casi dos horas la manera de ser de los gallegos y la historia y la cultura de Galicia. El encuentro con los jóvenes dio para mucho, porque hubo reflexiones sobre literatura y cine, se narraron cuentos, se interpretaron canciones y se terminó con la lectura de un poema. Todo ello salpicado con preguntas por parte de los alumnos gallegos sobre el Prestige y por las danesas acerca del significado de La lengua de las mariposas . Rivas llevó a la charla una flor de tojo como símbolo de lo que puede significar Galicia, «una mezcla de flores doradas y salteadas de espinas». Pero también hizo referencia a la Galicia comunicada por el mar, a la que fue capaz de asumir civilizaciones y pueblos de diferentes lugares y a la que mantiene viva la tradición, «las leyendas de la vieja Europa campesina». En su discurso, el escritor, siempre en tono poético, usó metáforas y símbolos para demostrar su teoría sobre Galicia y los gallegos: «Nuestra historia de transmisión cultural es la del fuego en la lareira , que casi nunca se apagaba» o «Galicia a su escala tenemos que verla como una metáfora del mundo». También hubo tiempo para hablar de literatura, de cine, de televisión, de música e incluso de las creencias: «La religión debería ir acompañada de algo esencial que es la libertad, porque no pueden ser un instrumento para dominar a otras personas». Por su parte, Souto defendió la importancia social que supuso el movimiento Nunca Máis: «Nadie esperaba nada de Galicia, y tras el Prestige fuimos capaces de liderar una protesta que significó la dignidad de las personas ante de poder del dinero». Consideró que dos años después de la catástrofe marítima la sociedad gallega asumió el respeto por la naturaleza. En similares términos se refirió Rivas, que recordó que gracias al movimiento Nunca Máis: «Se consiguió que el mar estuviese en la agenda, se limpiaron las playas, se dieron las compensaciones económicas, se quitó el petróleo del buque... por eso no aceptamos el discurso del pesimismo, ni el dicho de que manifestarse no vale para nada (aplausos)». Ambos destacaron que la respuesta social eliminó «la maldición de que los gallegos somos individualistas. «La cultura política no se desatornilla de un día para otro, pero se fortaleció la cultura más solidaria», señaló Rivas.