La seis El concejal del PP Serafín Pena Souto coincide con los vecinos de A Milagrosa en que los pivotes son obstáculos para personas con problemas físicos y son antiestéticos
26 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.No hay opción. O se está a favor del bolardo, o en contra. La instalación de estos pivotes ha generado un debate social del que en pleno mes de agosto ya se habla más que de la canción del verano. A la medida defendida -por operativa y funcional- por el edil de Protección á Comunidade, José Ángel González Corredoira , le ha salido un nuevo opositor. Serafín Pena Souto , edil del grupo municipal del PP, aún no es del grupo de los convencidos. Ayer, en rueda de prensa, exigió al equipo de gobierno la retirada de los bolardos en aquellas zonas donde plantean problemas, como en los pasos de peatones o en las rampas de acceso para minusválidos, como es el caso de la situada ante el asilo de la plaza de San Roque. A falta de un referéndum popular, el concejal del PP cree que la mejor opción es instalar menos pivotes y aplicar mejor las ordenanzas de tráfico «para iso dispón o Concello dunha estupenda policía e dun servizo de guindastre». Souto defendió otras alternativas que considera más eficaces y estéticas «para evitar que os coches non invadan as beirarrúas». Al igual que algunos colectivos vecinales que ya manifestaron su oposición a este sistema, el edil popular asegura que los bolardos se distribuyeron «sen ton nin son» y sin haber realizado previamente un estudio: «Estanse colocando indiscriminadamente provocando un aspecto antiestético e bochornoso para unha cidade bimilenaria como a nosa; se a súa finalidade é que os coches non invadan as beirarrúas, cremos que este problema non se soluciona con bolardos, xa que ou se valla toda a cidade ou os coches seguirán aparcando». Diferencias Y mientras el Concello decide dónde colocar nuevos pivotes, en el seno del PP todavía se preguntan las razones de esta imperiosa necesidad. Sugieren, en todo caso, que de ser obligatoria su instalación, el Concello debería optar por colocar pivotes de fundición, como los instalados en las rotondas de la avenida das Fontiñas o las bolas metálicas de Acea de Olga. Por ahora, lo que ya está asegurado es que el Ayuntamiento deberá gastarse algunas perrillas en reparar todos los bolardos que ya han sido derribados por los automovilistas. Pena Souto ya ha contabilizado diez en la zona de Montirón.