Si llueve, denuncia al canto

La Voz LA VOZ | VIVEIRO

LUGO

Crónica | Los hábitos de los veraneantes Cuando caen la lluvia aumentan las reclamaciones. Es un hecho constatado por la policía que observa cómo algunos turistas aprovechan para visitar sus dependencias

17 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?a mejor garantía de tranquilidad es un buen día de sol, pues el personal se va en masa a las playas y allí permanece tostándose hasta que se acaba el día o se cansa. Pero la situación cambia, y mucho, si se pone a llover. Entonces, como si se pusieran de acuerdo, los turistas empiezan a visitar las oficinas policiales con la finalidad de denunciar todo lo denunciable. Cosas de familia Este mismo mes, por ejemplo, una turista se acordó, en día de lluvia, de que llevaba quince días sin saber nada de su hija quince días. ¿Qué hizo? Pues presentar denuncia por su desaparición, con lo cual logró que todo el personal se movilizara para indagar en qué lugar de Palma de Mallorca se encontraba la joven y avisarla de que llamara a su mamá. Otro caso típico son las denuncias para cobrar seguros. Un matrimonio llega y denuncia que su hija fue víctima de un robo por el método del tirón en una calle de Viveiro. ¿Problema? En Viveiro se conoce el modus operandi de los «chorizos» de casa y no hay nadie que dé el perfil requerido. Cuando se pide al potencial denunciante que acudan los acompañantes que iban con su hija para facilitar datos, el personal desiste porque sólo querían un justificante para presentarle al seguro. Atascos El tráfico da juego siempre, haga buen o mal tiempo. Los atascos viveirenses suben los biorritmos del personal, hasta el punto de que en julio se han multiplicado por cinco el número de denuncias por insultos, amenazas y faltas, presentadas por conductores. Esto es que en el fragor de la cola de entrada o salida, algunos foráneos y visitantes se cruzan lindezas del tipo gili... (frase típica de madrileño) o el socorrido paleto, y hasta puede llegar el caso del ¡te voy a dar una h....! Casos También hay el caso aquel del conductor que deja su furgón en el aparcamiento obstaculizando la salida de un vehículo y cuando es requerido para que los retire, puro en ristre, rostro colorado y cinturón aflojado suelta aquello de que ¡claro, como lle dan o carné a calquera! -dirigiéndose a una mujer-. Lo más inverosímil es el que deja la ropa a pocos metros del agua y al subir la marea se la lleva. Pues algún verano fueron a denunciarlo. Y es que hay tiempo para todo.